Tracks del Vino La Rioja, embriágate de bicicleta

Tracks del Vino La Rioja es una ruta diseñada para mostrarnos la parte más profunda y desconocida de una de las zonas más auténticas del país.
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¿Quién no conoce La Rioja? La Rioja es una de las regiones más célebresde nuestro país y lo es fundamentalmente por el vino, su gran embajador. En Bikefriendly saben que La Rioja es mucho más que eso y es por ello que han creado Tracks del Vino La Rioja, una ruta que recorre toda la región para enseñarnos la parte más profunda y desconocida de una de las zonas más auténticas de España. ¿Te apetece conocerla a golpe de pedal?

Si como de un somelier se tratara, en Mountain Biker nos propusimos “catar” esta nueva ruta y ver qué nos ofrecía. Nos habían hablado muy bien de ella y nuestro amigo Carlos Coloma, del BH Templo Cafés UCC, nos había contado maravillas de la zona. Conocíamos algunas partes de esta región, pero desconocíamos por completo todo lo que podía ofrecernos, por lo que cuando Bikefriendly nos invitó a pedalear la ruta, lo tuvimos claro.

Una vez en marcha nos dirigimos a Logroño, el punto donde comienza Tracks del Vino La Rioja y donde nos esperaba Jota. Él es el responsable Bikefriendly de la ruta, por lo que fue la persona que se encargó de mimarnos durante nuestra estancia. Allí fue donde, medidas anti Covid de por medio, pudimos entablar una larga conversación sobre la ruta, las zonas que recorreríamos y la variedad de paisajes que ciclaríamos.

Nuestra idea de una Rioja uniforme y monótona acababa de desaparecer y la curiosidad iba en aumento. Estábamos a punto de cenar y, entre risas y anécdotas, abrimos la primera botella de vino de la ruta. Nos esperaban 5 días de pedaleo disfrutando La Rioja y algo nos decía que no sería la última botella.

Tracks del Vino La Rioja, km a km

Tracks del Vino La Rioja es una ruta circular que empieza en Logroño y recorre toda la comunidad autónoma durante 300 km y 7500 m de desnivel acumulado. Desde Bikefriendly, la empresa que ha diseñado y gestiona la ruta, nos explicaron que se hace principalmente en 4 etapas o en 5 etapas, pero como en el resto de rutas que tienen, ésta se puede personalizar y adaptar en días y dureza según el tipo de ciclista.

Aunque no es una ruta especialmente dura, la idea es que se pueda adaptar a cadaperfil, algo que solo tienes que decir en el momento de solicitar tu presupuesto.

En la primera etapa salimos de Logroño para llegar a Laguardia (64 km y 1690 m de desnivel). Los primeros kilómetros nos sirvieron para calentar, ya que dejamos el Ebro para rodar durante 15 km por un tramo del Camino de Santiago. Esta región es una de las más importantes en esta ruta, ya que en Santo Domingo de la Calzada se encuentra la confluencia entre los caminos francés y vasco.

Una vez pasamos el pueblo de Espronceda, la ruta empezó a subir paulatinamente. Sin habernos dado cuenta, llevábamos bastantes kilómetros rodando por tierras alavesas y las llanuras del inicio habían dejado paso a los bosques de robles, hayas y pinos de La Rioja Alavesa. Estábamos empezando a percibir los cambios de paisaje que nos habían explicado en el briefing y la historia asomaba por cada rincón de la ruta. 

A Bernedo llegamos en subida y, tras llenar el bidón de agua, dejamos el pueblo para rodar por la cara norte de la Sierra de Cantabria a través de un bonito bosque que nos protegió del sol del mediodía. La subida más dura del día empezaba en esta zona y convenía estar preparado. Fueron 8 km de subida que nos llevaron hasta los 1185 m, la cota máxima de la ruta en la primera etapa.

El puerto del Toro nos había hecho sudar de lo lindo, pero nos recompensó con unas preciosas vistas de la campiña riojana. Habíamos hecho lo más duro y solo nos tocaba bajar hasta Laguardia, donde llegaríamos pedaleando entre viñas y bodegas.

La segunda etapa, Laguardia-Briñas (42 km-1170 m), fue más suave y empezamos rodando por pistas rápidas entre viñas y bodegas. Subimos a la ermita del Cristo en el km 12 y seguimos subiendo hasta terminar la ascensión al puerto de Herrera, que en sus últimos kilómetros se hace por asfalto.

La subida, más dura al principio que al final, nos regaló unas vistas preciosas en el mirador de La Rioja, un punto que separa La Rioja del País Vasco y que cuenta con unas panorámicas espectaculares. En este punto la ruta se vuelve más suave y lo notamos rápidamente, ya que enseguida empezamos una preciosa bajada hacia Peñacerrada-Urizaharra por un bosque de hayas. Aquí se combinan tramos de camino con sendero, por lo que en más de una ocasión nos pasamos el cruce por no estar atentos al GPS. Siempre hay que estar atentos, pero cuando te lo estás pasando bien…

A la llegada a Peñacerrada y tras haber cargado los bidones de agua, seguimos rodando en paralelo al río Inglares, que nos regaló otro mirador espectacular en el km 29. De ahí y hasta llegar a Berganzo disfrutamos de otro sendero precioso paralelo al canal y llegamos a Briñas por una pista a través de un bosque de pinos.

La tercera etapa, Briñas-Ezcaray (69 km-1150 m), se convirtió en la transición entre dos Riojas. Salimos de Briñas, en plena Rioja Alavesa, y nos dirigimos a Ezcaray, en pleno corazón de la sierra de la Demanda. Por medio casi 70 km que empezaron de forma muy exigente, ya que tras pedalear paralelos al Ebro en el inicio de la ruta emprendimos una subida bastante dura de 10 km que nos llevó hasta el refugio del Pozo.

Si nuestra forma física no lo permite, siempre podemos utilizar alguna de las múltiples variantes que nos ofrecieron desde Bikefriendly. En este tramo nos lo pensamos varias veces. En Villalba de Rioja el camino tiene una fuerte pendiente que nos lleva hasta el mirador del balcón de La Rioja, otro de los muchos miradores que nos encontramos en la ruta y que nos sirvió para, además de contemplar la belleza del lugar, coger aire y descansar. En este punto bajamos por una pendiente bastante fuerte que puso a prueba nuestro equilibrio y las suspensiones de nuestra bici, para acto seguido subir el tramo más duro de toda la ruta.

Este tramo, que solo los expertos podrán subir sin echarpie a suelo, es un auténtico reto. Se trata de 1 km que empieza por pista y acaba en sendero, pero que tiene una pendiente media elevadísima y unos pasos dignos de la mejor técnica.

En nuestro caso, con bicicleta “muscular” no fuimos capaces de llegar hasta la cima sin caminar, pero uno de los compañeros que vinocon nosotros, que iba en una potente Trek Rail 9.8, subió sin problemas y disfrutando. Cómo cambia la ruta en función de la bici que llevemos…

Desde allí la ruta se suavizó muchísimo y disfrutamos de un largo y rápido descenso que nos llevó al primer tramo de carretera del día. Desde este punto y hasta Santo Domingo de la Calzada, la ruta es prácticamente llana y pensamos varias veces en lo bien que rodaríamos aquí con una Gravel. No es de extrañar que la famosísima marcha Eroica tenga en estos caminos su sede española. 

Estábamos en la parte central de La Rioja Alta y el contraste con las dos primeras etapas era total. Justo al pasar Santo Domingo, después de comer algo y cargar agua, emprendimos los últimos kilómetros para llegar a Ezcaray a través de la Vía Verde del Oja. Estábamos entrando de nuevo en la Sierra y dejábamos las anchas y polvorientas llanuras a nuestra espalda.

Paisajes únicos en el Tracks del Vino La Rioja.

La cuarta etapa, que solo se hace si se completa la ruta en su versión 5 etapas, es la etapa reina. Se trata de una etapa circular de alta montaña con salida y llegada a Ezcaray (60 km y 1694 m). La diferencia de esta etapa con el resto es total, ya que en ella rodaremos en las cotas más altas de toda la ruta, cotas cercanas a los 2000 m en muchos puntos.

Como en el resto de ocasiones, si nos llama la atención esta etapa, siempre podemos decir a los chicos de Bikefriendly que nos diseñen la ruta incluyendo esta circular, que os prometemos fue una de las mejores de toda la ruta.

La salida de Ezcaray se hace por carretera, pasando por delante del famoso hotel-restaurante Echaurren y de la Parroquia de Santa María la Mayor. Los primeros kilómetros fueron suaves pero, justo al dejar el asfalto, empezamos a subir.

La primera y única gran subida del día tenía más de 1000 m de desnivel acumulado y nos llevó hasta la Cima Otero, en la frontera entre LaRioja y Castilla y León. La subida, que básicamente la hicimos por una pista en buen estado, tenía algún punto con cierto desnivel pero en general tiene una pendiente media que hace que la subamos con relativa frescura. 

La tranquilidad en lo más alto es total y nos invita a relajarnos y disfrutar del entorno. Casi en la cima dejamos a nuestra derecha el Pozo negro (1860 metros). Se trata de la última laguna glaciar de toda la Sierra, por lo que decidimos desviarnos del camino para visitarla.

Lo que no hicimos, a pesar del calor, fue bañarnos. Estos ecosistemas de alta montaña son muy frágiles y al bañarnos podemos alterar su frágil equilibrio. Pensad en la cantidad de crema solar y otros químicos que llevamos en nuestra piel a diario y entenderéis fácilmente lo mucho que podemos contaminar unas aguas tan puras.

Las uvas y las parras, ingrediente fundamental del Tracks del Vino La Rioja.

Desde el Alto de la Cruz de la Demanda (km. 22) y hasta el inicio de la bajada (km. 38) la ruta es un placer para la vista. Estaremos rodando siempre cerca de los 2000 m de altura y pedalearemos en un constante sube y baja que nos regalará postales de ensueño. Lo malo de rodar tan alto es que el sol aprieta y no hay sombras, por lo que si llegáis en las horas centrales del día, hay que tener precaución. Tampoco hay fuentes donde cargar el bidón, así que es conveniente hacer una buena gestión del agua en esta etapa.

Una vez encaremos la bajada, perderemos desnivel rápidamente hasta llegar a la estación de esquí de Valdezcaray. Al bajar por pista las velocidades que cogimos fueron elevadas, algo que nos regaló un par de sustos y un pinchazo. Como siempre decimos, estas rutas no son para correr, sino para disfrutar y arriesgarnos a una caída puede dar al traste con una ruta que llevamos esperando durante todo el año. 

Una vez llegamos a la estación de esquí, que encontramos cerrada en verano, descendimos por la carretera unos kilómetros pensando que la etapa ya había acabado y que todo sería carretera. Pues no, Bikefriendly nos tenía reservada una sorpresita en forma de subida interesante y bajada divertidísima.

Subimos en dirección al collado de Marrulla por una pista con poco desnivel pero que después de los kilómetros y las horas, se nos hizo un poco dura. La recompensa fue total, ya que una vez que bordeamos el collado nos metimos en un GR que nos llevó hasta el Collado Sagastia a través de un sendero espectacular. En algún tramo estaba un poco expuesto, pero se podía hacer sin problemas y las vistas eran geniales.

Después de gozar en la bajada seguimos enlazando caminos y senderos que nos llevaron al final de la ruta. Pensábamos que ya se había acabado lo bueno, pero de nuevo nos quedaba otra sorpresa.

Como si de un bikepark se tratara, bajamos por un camino repleto de saltos, peraltes y pasarelas de madera que nos dejó junto al río Oja, ya en Ezcaray. La etapa había sido dura, pero con un final como aquel nos olvidamos pronto.

La quinta y última etapa, Ezcaray-Logroño (65 km-885 m) fue el broche final a una ruta espectacular. Llevábamos 4 días de ruta y ya notábamos el cansancio en las piernas, pero seguíamos con ganas de más. Por suerte, y como es habitual en las rutas Bikefriendly, la última etapa es más corta y suave que el resto para que podamos llegar pronto al hotel y podamos comer y preparar el viaje de vuelta a casa.

La arquitectura forma también forma parte del Tracks del Vino La Rioja.

En esta etapa, la dureza se concentró en los primeros 20 km, ya que saliendo de Ezcaray subimos hacia Pazuengos y El Río, dos pueblos situados en lo alto de la Sierra. Combinamos tramos de carretera secundaria de alta montaña con caminos y GR, aunque si llevamos prisa podemos hacer más tramo sobre asfalto.

En nuestro caso, que somos “alérgicos” a la carretera, cogimos todos los tramos posibles de camino y disfrutamos mucho llegando al pueblo de Turza, un pequeño pueblo que aúnmantiene las calles sin asfaltar. Una vez coronamos nos dejamos caer hacia San Millán de Cogolla, desde donde enfilamos los últimos kilómetros de ruta por el camino de Santiago.

Si tenemos tiempo y nos interesa la historia, este pueblo conserva los monasterios de Yuso y Suso, dos joyas arquitectónicas que tienen el honor de ser la cuna de la lengua castellana.

En 5 días de ruta habíamos recorrido casi 300 km y fue durante los últimos metros cuando pensamos en todo lo que habíamos vivido y en cómo nos había sorprendido La Rioja. Ciertamente, esta tierra es conocida por el vino, pero en Tracks del Vino La Rioja, además de disfrutar en la mesa, disfrutamos encima del sillín empapándonos de una cultura milenaria y unos caminos espectaculares.

Dificultad de Tracks del Vino La Rioja

Aunque Tracks del Vino La Rioja no es una ruta especialmente dura, sí conviene estar acostumbrado a pedalear. Las 5 jornadas de bici que disfrutamos en La Rioja dieron para mucho, aunque en ningún caso diríamos que es una ruta dura.

Tracks del Vino La Rioja tiene tramos exigentes, con subidas largas y algún tramo con pendiente fuerte, pero en general los caminos y pistas de la ruta son asequibles para todos los públicos. La velocidad o la forma física de cada uno marcarán la dureza de la ruta, pero creemos que cualquier ciclista que pedalee asiduamente podrá realizar Tracks del Vino La Rioja sin problemas. 

Tracks del Vino La Rioja entre viñedos.

Algo que sípuede marcar la dureza de Tracks del Vino La Rioja son las fechas para hacerla. Nosotros la hicimos a finales de septiembre y la temperatura fue ideal. Los días eran suficientemente largos para que pudiéramos relajarnos durante la ruta y aprovechar para hacer turismo, reponer fuerzas comiendo y hacer fotos, algo que en esta ruta es obligatorio.

En los meses más fríos del invierno también se puede realizar, siempre que en la sierra de Ezcaray no haya nevado abundantemente. La primavera y el otoño son las mejores épocas para disfrutar de Tracks del Vino La Rioja, ya sea por el clima o por los colores que tiene la montaña. En pleno verano el calor hará mella en las horas centrales del día, pero el resto de la jornada la podremos disfrutar sin problemas.

¿Qué bici me llevo?

Sin duda alguna, como en la mayoría de rutas que realizamos, una doble de XC es el mejor modelo para llevarnos a Tracks del Vino La Rioja. Estas bicis son cómodas, pedalean de maravilla y son ligeras, por lo que nos permiten subir con soltura y disfrutar en las bajadas.

En algunos tramos, sobre todo en las etapas centrales de la ruta, una bici de Gravel nos hubiera ido de maravilla, aunque solo puntualmente. Las pistas rápidas y bien pisadas son su terreno predilecto, por lo que en La Rioja se sentirán como en casa cuando conectemos La Rioja Alavesa con las montañas de Ezcaray.

Tracks del Vino La Rioja y sus paisajes.

Como no, las bicis eléctricas serán otra de las mejores maneras de disfrutar de Tracks del Vino La Rioja ya que, con una buena gestión de la batería, podremos hacer todas las etapas sin necesidad de cargar a media etapa. En la cuarta etapa, la circular de Ezcaray, tuvimos la suerte de poder realizarla sobre una Trek Rail 9.8 con motor Bosch y una batería de 625 Wh, y no tuvimos problemas para acabarla. Sin abusar de la asistencia en los tramos fáciles, tuvimos autonomía de sobra para llegar hasta el final disfrutando de lo lindo.

¿Catas de vino? Sí, por favor

Una de las características de Tracks del Vino La Rioja es que, además del propio camino, fuera de él también hay actividades a realizar. Las catas de vino en La Rioja son habituales, pero no lo es tanto que nos las encontremos en una ruta ciclista. En este caso, los chicos de Bikefriendly nos reservaron diversas catas, siempre al final de las etapas, donde pudimos disfrutar del vino y de su cultura. 

Al final de las etapas de Tracks del Vino La Rioja disfrutamos de catas de vino
Al final de las etapas de Tracks del Vino La Rioja disfrutamos de catas de vino

Todas ellas están ubicadas cerca de los finales de etapa y sobre todo concentradas en las etapas centrales de la ruta, ya que siendo Logroño el punto de salida y final, la calle Laurel será el mejor final de fiesta posible a esta ruta. En nuestro caso, que no somos unos expertos en vino pero que nos encanta probar cosas nuevas, las catas fueron una de las actividades paralelas que más disfrutamos en Tracks del VinoLa Rioja.

Cultura y gastronomía, el binomio perfecto que ofrece La Rioja

Cultura y gastronomía es algo que en España tenemos de sobra. Es un placer y una suerte contar con tanto patrimonio, por lo que siempre estamos dispuestos a visitar nuevos sitios cuando pedaleamos con nuestra bici.

En la Rioja contamos con un vastísimo patrimonio arquitectónico formado por infinidad de iglesias, ermitas y otras construcciones de origen medieval ligadas al camino de Santiago. Estas construcciones son mundialmente conocidas y vale la pena pararse para disfrutar de ellas. Los Monasterios de Yuso y Suso en San Millán de la Cogolla, la catedral de Santo Domingo de la Calzada o la Parroquia de Santa María la Mayor de Ezcaray son especialmente importantes, pero no nos podemos olvidar del resto de construcciones que inundan la región.

Tracks del Vino La Rioja

Todas ellas forman un conjunto que, más allá de la ruta ciclista que es Tracks del Vino La Rioja, convierten este viaje en un auténtico paseo en bici por uno de los mayores museos al aire libre de España.

Por otro lado, cuando hablamos de patrimonio no siempre lo hacemos refiriéndonos a edificios y monumentos. Patrimonio es también la gastronomía y aquí la Rioja también es un referente.

La Rioja tiene muchos platos típicos y muchos de ellos hablan de un pasado ligado al mar, al País Vasco y a otras zonas. Las patatas a la riojana, las chuletillas de cordero al sarmiento (asadas sobre las brasas de los sarmientos de las vides), las sopas de ajo o el bacalao a la riojana son platos que podréis disfrutar en vuestra estancia en la zona.

Si vuestra idea es volver más delgados de esta ruta, en Tracks del Vino La Rioja lo tenéis complicado.

Ezcaray, visita obligada

Otro de los atractivos de la ruta lo encontramos en Ezcaray. Este precioso pueblecito rodeado de montañas es uno de los pueblos más bonitos de España y solo por eso ya merece una visita.

Gracias a su posición estratégica y a su antiquísima Real Fábrica de Paños de Santa Bárbara, Ezcaray fue un punto clave en muchas de las historias de la edad Media y Moderna, algo que ha dejado mella en su urbanismo. Hoy en día es un pueblo que alberga un patrimonio arquitectónico incalculable, pero también es muy conocido por su restauración.

En Ezcaray se dan cita restaurantes de todo tipo pero siempre con la buena gastronomía como bandera. El mítico Echaurren de Francis Paniego es el más conocido internacionalmente (cuenta con estrellas Michelin), pero son muchos los que nutren este precioso pueblo de terrazas y barras cargadas de elaboradísimos pinchos. Francis es, además, un entusiasta de la bici, por lo que si decidimos comer en el Echaurren durante Tracks del Vino La Rioja y tenemos la suerte de encontrarnos con él, siempre podremos compartir batallitas ciclistas.

Hoteles Bikefriendly en los Tracks del Vino La Rioja

Si alguna vez habéis hecho una ruta con Bikefriendly, sabréis que sus hoteles tienen un sello de certificación ciclista. Los hoteles Bikefriendly son establecimientos que brindan un trato especial al ciclista, algo que se traduce en infraestructuras específicas o servicios pensados especialmente para cubrir las necesidades de quienes viajan con su bici. 

En la mayoría de hoteles de la Red Bikefriendly encontraremos una zona habilitada para que podamos lavar y engrasar nuestra bici tras la ruta y muchos de ellos también cuentan con un espacio cerrado para guardar la bici durante la noche. Y si no es el caso, nos la dejarán subir a la habitación. De esta manera nos aseguramos de que nuestra bici descansa segura (la podremos atar con un candado individualmente y llevarnos la llave a la habitación) y que nadie le dará golpes o la moverá.

Si escoger la ruta es lo más importante a la hora de planificar nuestras vacaciones ciclistas, escoger un buen hotel es fundamental para nuestra querida compañera de fatigas. No nos gastamos miles de euros en la mejor tecnología para dejarla después durmiendo al raso.

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