Van Rysel no ha querido crear una única Gravel capaz de hacerlo todo. Con las nuevas RCR-G y EDR-G, la firma francesa sigue dos caminos claramente separados: una bicicleta desarrollada para competir al máximo nivel y otra concebida para acumular kilómetros, explorar y afrontar incluso aventuras de varios días.
Van Rysel RCR-G: Gravel para competir
La Van Rysel RCR-G es la opción claramente Racing. Desarrollada junto a los ciclistas del Decathlon-CMA CGM e inspirada en la RCR-R Pro de carretera con la que compite Paul Seixas, parte de una hoja en blanco con un objetivo muy concreto: ser lo más rápida posible en las actuales competiciones de Gravel.

Van Rysel ha recurrido a simulaciones CFD, un prototipado virtual y pruebas en el túnel de viento para optimizar el cuadro. Según la marca, el resultado supone una mejora aerodinámica de 8,6 W respecto a la anterior GCR, manteniendo además un generoso paso de rueda para neumáticos de hasta 50 mm.
El cuadro está fabricado en carbono de alto módulo y pesa solo 885 g en talla M y sin pintar, mientras que la horquilla se queda en 417 g. La versión superior con SRAM RED declara apenas 7,7 kg. Para reducir peso y mejorar la integración, esta última incorpora además un cockpit integrado de una sola pieza, ejes pasantes ultraligeros y una tija de carbono diseñada para ayudar a filtrar las vibraciones.

La RCR-G admite transmisiones 1x con platos de hasta 50 dientes y 2x de hasta 52 dientes, dispone de tres anclajes para portabidón, fijación para bolsa tipo bento en el tubo superior y es compatible con el estándar UDH.
Van Rysel EDR-G: para llegar mucho más lejos
La nueva EDR-G sigue una filosofía prácticamente opuesta. Integrada en la gama Endurance de Van Rysel, busca combinar comodidad, estabilidad y eficiencia durante muchas horas sobre asfalto, adoquines, caminos forestales o pistas de Gravel, además de estar preparada para bikepacking y ultradistancia.

Una de sus soluciones más interesantes es la caja de herramientas integrada en el cuadro, heredada de la EDR de carretera. El kit incluye cámara compacta, multiherramienta, dos desmontables y una minibomba capaz de alcanzar 4 bares. Su ubicación permite acceder a él incluso cuando la bicicleta lleva bolsas instaladas.
El cuadro de carbono utiliza una laminación específica destinada a equilibrar capacidad de respuesta y absorción de vibraciones. Además, cuenta con más de 15 puntos de anclaje repartidos por cuadro y horquilla para instalar bidones, bolsas y accesorios. El paso de rueda también alcanza los 50 mm.

Algunos montajes utilizan las ruedas de carbono Van Rysel VR32, de 1600 g, aunque existe una variante especialmente preparada para terrenos complicados que incorpora una horquilla RockShox Rudy XPLR con 40 mm de recorrido. El manillar Deda Gera Gravel presenta 24 grados de flare para ofrecer más control en las zonas técnicas.
Van Rysel asegura haber dedicado más de dos años de pruebas al desarrollo de la EDR-G, con 30 ciclistas acumulando conjuntamente más de 25 000 km. La especialista en ultradistancia Juliette Coqueret también la puso a prueba durante una expedición autosuficiente de 10 000 km por Europa.
Dos maneras de entender el Gravel
La diferenciación es clara. La RCR-G quiere trasladar al Gravel parte del planteamiento de una bicicleta de carretera de competición: ligereza, rigidez, posición eficiente y mucha atención a la aerodinámica. La EDR-G, en cambio, apuesta por reducir la fatiga y aumentar la capacidad de carga y la polivalencia.



Ambas comparten construcción en carbono y paso de rueda de hasta 50 mm, pero Van Rysel evita deliberadamente una solución intermedia y propone dos plataformas específicas para dos formas muy distintas de practicar Gravel.
Precios Van Rysel RCR-G y EDR-G
En España, la gama RCR-G arranca en 3200 € con SRAM Rival AXS XPLR. La versión SRAM Force AXS XPLR con potenciómetro cuesta 4200 €, mientras que el montaje superior SRAM RED AXS E1 XPLR con potenciómetro se sitúa en 6600 €.
La EDR-G parte de 2200 € con Shimano GRX 1×12. La versión con SRAM Force XPLR 1×13 y ruedas de carbono VR32 cuesta 3400 €, mientras que el montaje Force XPLR equipado con horquilla RockShox Rudy de 40 mm asciende a 3500 €.
Encontrarás más info en vanrysel.com.










