Los inicios, cuando el ciclismo era otra cosa
Cuando el mountain bike cambió el juego
Josep recordó ese momento fundacional en el que el ciclismo, tal como lo entendemos hoy, prácticamente no existía. “Antes del MTB, la gente iba en ciclomotor. La bici era otra cosa”, explicó.
En ese contexto, la irrupción del mountain bike fue casi una revolución cultural: colores, zapatillas italianas imposibles, ropa técnica que nadie había visto antes, productos nuevos como PowerBar o Northwave… y una sensación de descubrimiento constante. “Era un mundo que nacía ante nuestros ojos”, dijo.

De los pedidos a mano a la era digital
Pero aquellos años pioneros también tenían su cara práctica: “No había fax, no había móviles. Los pedidos se hacían a mano. Los anuncios se enviaban por mensajero. Hoy parece ciencia ficción”. Vicky, embarcada desde el principio, recorría Cataluña con un Golf cargado de bicis para entregar pedidos “al día”, sin logística automatizada, sin ERP y sin GPS. “Era otra época, pero teníamos una ilusión tremenda”, añadió Josep.

A lo largo de estas tres décadas y media, Vic Sports ha vivido todas las grandes transformaciones del ciclismo: la aparición del MTB, la explosión del carbono, la llegada de los frenos de disco, el boom de las e-Bikes, la consolidación del Gravel… y, por supuesto, la revolución digital.
“La pandemia nos obligó a avanzar cinco años en cinco meses”, recordó. Aun así, la esencia sigue igual: pasión, trabajo y cercanía.
En este sentido, Josep tuvo palabras para todos: “Nuestros proveedores son parte de la familia. Nuestros clientes, el motor que nos impulsa. Y nuestro equipo es lo mejor que tenemos”. Con un agradecimiento especial a Vicky Junior y a Vicky, “el alma máter”.
Una mesa redonda entre amigos y leyendas del ciclismo
El acto incluyó una mesa redonda moderada por Carlos de Andrés, con cuatro voces que representan lo mejor del deporte: Albert Bosch, José Antonio Hermida, Pau Zamora y Pedro Delgado. El guion se convirtió pronto en una conversación entre amigos, con bromas, reflexiones y confesiones inesperadas.

Aventura, resiliencia y proyectos extremos
Albert Bosch —aventurero, comunicador y experto en proyectos extremos— habló desde la vulnerabilidad: “Siempre digo que he llevado mi mediocridad a niveles de excelencia”, bromeó. Pero su mensaje fue potente: la resiliencia nace de la convicción y la autenticidad. “Si tú crees realmente en un proyecto, todos los obstáculos dejan de ser muros y se convierten en curvas que se pueden sortear”. Recordó expediciones en Groenlandia, la Antártida o Siberia, y la importancia de crear valor, no solo rendimiento.
Hermida, Zamora y Delgado: el ciclismo como escuela de vida
Hermida, el mejor mountain biker de la historia de nuestro país, aportó la energía del talento que se descubre casi por accidente. Contó cómo Vic Sports y PowerBar creyeron en él cuando era un chaval de Puigcerdà. “El primer Mundial juvenil que gané lo cambió todo”, dijo, “pero es importante no perder la inocencia”. Y una frase que le dijo su padre y que marcó su carrera: “Primero, ser persona; luego, campeón”.
Pau Zamora habló del deporte como lugar de encuentro. “De lo que estoy más orgulloso no es de los resultados, sino de las amistades que me llevo”. Y destacó algo que también define a Vic Sports: la naturalidad con la que surgieron las cosas. “Josep y Vicky fueron pioneros, pero lo hicieron porque lo sentían. Igual que muchos empezamos en el deporte”.

Pedro Delgado, ganador del Tour de Francia de 1988, añadió la perspectiva histórica, recordando, con su habitual tono cálido, lo difícil que era vivir del ciclismo en los 70 y 80: “Era casi un acto de fe. Como emprender: te metes sin saber a dónde te llevará. Pero tiras adelante”. También reivindicó el valor del sufrimiento compartido: “Une más que cualquier victoria”.
La conversación también fluyó hacia los valores que el deporte aporta a la vida: disciplina, humildad, autocrítica, resiliencia, confianza en uno mismo, capacidad de soñar y, sobre todo, aprender del fracaso. “Perdemos más veces de las que ganamos”, recordó Hermida. “Y aun así seguimos”.
También se habló de un tema delicado, el vértigo de la retirada. Perico contó anécdotas de colegas que, tras el podio, sintieron un vacío brutal. “De repente, el mundo va muy despacio”, dijo. Hermida añadió que ese vacío puede desorientar. Pero hoy —coincidieron todos— existen más caminos que nunca: Gravel, ultras, comunicación, equipos, embajadores. Pau lo resumió bien: “El deporte nos da estructura. Y también nos da una comunidad. Eso no desaparece nunca”.

Asimismo, hubo espacio para reflexionar sobre cómo ha cambiado la cultura del deporte. “Antes lo veías por la tele”, dijo Pau. “Ahora lo vives”. El deporte se ha democratizado: hay eventos cada fin de semana, más mujeres que nunca practicándolo, más seniors activos, más jóvenes entrando por el Gravel o el Trail… y una sociedad que ha incorporado el deporte como forma de vida.
Para rematarlo, Perico protagonizó una anécdota simpática al preguntar el porqué de Vic Sports, si están en Olot y no en Vic. Josep lo explicó riendo: “Empezamos como Vic Bike, por Vicky… y por el mountainbike. Luego ampliamos el abanico y pasamos a Vic Sports”. Sencillo y lógico.
Un cierre cargado de simbolismo y comunidad ciclista
La jornada terminó como debía, con un brindis colectivo. Un gesto sincero que dio paso a un pica-pica delicioso, compartido entre proveedores, clientes, amigos y equipo, amenizado por un concierto íntimo y cálido de Cesc Sansalvadó, que convirtió el final en un momento casi mágico. Fue el broche perfecto para un día que no celebraba solo 36 años de empresa, sino 36 años de forma de vivir el ciclismo. Con pasión, con proximidad y, sobre todo, juntos.
Vídeo
Entrevistamos a Josep Corominas, Cofundador y CEO de Vic Sports

Vic Sports cumple 36 años en un sector que ha cambiado radicalmente. Si miras atrás, ¿qué imagen te viene primero a la cabeza?
Me viene un ciclismo que prácticamente nació con el mountain bike, un deporte entonces muy minoritario y con una oferta de producto mínima. No se hablaba de nutrición deportiva, no se hablaba de calzado específico, ni de ropa técnica. Todo era muy básico. Y ver cómo, con los años, han aparecido nuevas disciplinas, nuevas gamas de producto y un nivel de especialización altísimo… es increíble. Y lo mejor es que sigue creciendo.
¿Cuál dirías que fue el mayor punto de inflexión en la historia de la empresa?
El primero, sin duda, fue el nacimiento del mountain bike. Fue un punto de inflexión para el sector y para nosotros. Y luego, la llegada de las nuevas tecnologías. Nosotros empezamos haciendo las facturas con máquina de escribir. De repente aparecieron el fax, los móviles, y más tarde Internet. Internet fue un cambio brutal para todos, también para Vic Sports.
En un sector tan cambiante, ¿cuál ha sido el momento más duro?
El COVID. Nos quedamos todos paralizados, sin saber qué hacer ni cuánto iba a durar. Y después llegó la sobresaturación de producto, que generó mucha incertidumbre. Ha sido un momento difícil en el que no estaba claro hacia dónde iban las cosas.
¿Y el más bonito?
Los primeros diez años. Había inventos constantes, innovaciones, ideas nuevas, una ilusión tremenda. Aparecían bicicletas distintas, accesorios como los cuernos de manillar… Todo era novedad. Era un sector excitante, muy vivo, que te invitaba a preguntarte cada día: “¿Y ahora qué vendrá?”.
La pandemia disparó el mercado y luego llegó la resaca. ¿Qué aprendizaje os lleváis de ese periodo tan extremo?
Que no te puedes dejar llevar por la sensación del momento. Que haya un exceso de demanda no significa que hayan aparecido millones de consumidores nuevos que se van a quedar para siempre. Como sector, deberíamos haber pensado más con la cabeza y menos con la ambición de vender diez veces más. Para mí, es la gran lección.
La figura del distribuidor ha cambiado muchísimo. ¿Cómo definirías hoy el papel de Vic Sports?
Ha cambiado por completo. Internet ha hecho que los productos sean accesibles para todo el mundo. El distribuidor ya no es solo un puente entre marca y tienda: ahora es un aliado de la marca para llegar al mercado de la mejor forma posible.
¿Ese es el valor añadido que debe aportar ahora un distribuidor?
Sí. Ser un partner real de las marcas, no un simple intermediario.
¿Y cómo ha cambiado vuestra relación con las tiendas? ¿Qué necesitan hoy para sobrevivir y crecer?
Hay más tiendas, más competencia entre ellas y, sobre todo, la competencia del comercio online. Nuestra misión, aun así, es la misma: cubrir sus necesidades, formarles, informarles y estar cerca. También trasladar a las marcas los problemas que surgen —especialmente los de precio y competencia online— para intentar mantener un mercado equilibrado.

Cuando incorporáis una marca nueva, ¿qué pesa más: la trayectoria o el potencial?
Hoy pesa más el potencial. Hace unos años importaba más la trayectoria o el nombre de la marca. Pero ahora surgen proveedores nuevos con ideas muy potentes y novedades interesantes. Y esa es la tendencia.
Hablando de tendencias: e-Bike, Gravel, cargo, movilidad urbana, sostenibilidad… ¿qué marcará los próximos cinco años?
Creo que ahora mismo el mercado se mueve mucho por la novedad. El Gravel, por ejemplo, nace como concepto nuevo, no porque no se pudiera ir antes por esos terrenos con otras bicis. Es un segmento ligado a la moda y a esa búsqueda constante de “algo nuevo”.
¿Sigue teniendo margen de crecimiento la bicicleta en España, social y económicamente?
Ahora mismo no, pero sí crece el consumidor. La gente sigue practicando ciclismo y sigue gastando dinero. Esa es la gran diferencia respecto a la crisis de 2008, cuando la gente dejó de consumir porque no podía. Ahora hay un embudo por exceso de fabricación, pero la actividad ciclista sigue muy viva.
Si hoy empezaras de cero, ¿volverías a apostar por el sector?
Sí, sin duda. Es un sector muy sano. Económicamente no tanto ahora, pero en sensaciones y valores sí. La gente del ciclismo es especial. Nada que ver con otros deportes. Aquí hay compañerismo, respeto, ganas de ayudar. Es una actividad que enamora.
¿Cuántas personas forman hoy Vic Sports y qué importancia tiene el equipo?
Ahora somos 24. Y el equipo lo es todo. Sin equipo no vas a ninguna parte. Además, cada ciclo requiere especialistas distintos: gente de Internet, de software, de IT… Antes el técnico ajustaba máquinas. Hoy ajusta servidores. Las cosas han cambiado muchísimo.

Después de 36 años, ¿qué valores definen la esencia de Vic Sports?
Constancia, ilusión, afición al ciclismo y espíritu de equipo. Nos mueve la ilusión por lo que viene y por descubrir cosas nuevas. Y pedalear juntos hacia un objetivo común.
¿Qué has sacrificado para mantener la empresa en pie?
De todo un poco: vida personal, tiempo, dedicación… lo típico de cualquier proyecto que exige compromiso. Pero se compensa porque te gusta lo que haces y te apasiona el ciclismo.
¿Cómo te gustaría que fuera Vic Sports dentro de diez años?
Me gustaría que fuera una empresa totalmente adaptada a los cambios que vienen. Que pueda defenderse de lo que pase en el mercado. La adaptación es clave para nosotros.
¿Te imaginas dando un paso al lado? ¿Cómo sería esa transición ideal?
Sí. Me gustaría que Vic Sports mantuviera su identidad como marca. Estar ahí, al lado, pero no delante, y ver cómo la empresa sigue adelante con su propio camino.




























