La colaboración entre la firma suiza y Red Bull Advanced Technologies (RBAT) es de todo menos una estrategia de marketing. BMC, en su afán de crear velocidad –ese es su claim como marca–, buscó al mejor aliado tecnológico posible para brindar ese extra a sus codiciadas bicicletas.
RBAT, la empresa de ingeniería nacida de la escudería de Fórmula 1 Red Bull Racing, aplicó sus preciados conocimientos en competición en el desarrollo de esta bicicleta, los mismos que han llevado al éxito mundial de la escudería y de su piloto estrella, el neerlandés Max Verstappen.

El año pasado consiguieron el doblete (título mundial de constructores y de piloto), y a tenor de su dominio incontestable, nada hace pensar que esta temporada el triunfo se les escape. La idea subyacente era comprender la conexión del ciclista con la bicicleta para que el manejo fuera más previsible, un hecho fundamental cuando se rueda a máxima velocidad en una contrarreloj o durante un triatlón.
Más allá de tests en el túnel del viento, que obviamente también se realizaron, tanto los ingenieros del Impec Lab de BMC, el departamento supersecreto de BMC donde se fraguan prototipos de toda clase, como los responsables de RBAT se enfocaron en consumar pruebas en el mundo real. Es allí donde se disputan las competiciones, donde tiene lugar la acción real.

Y, como sucede con los alerones traseros de los monoplazas de Fórmula 1, cuando se separa e interrumpe el flujo de aire, se produce una fuerza descendente –el llamado efecto suelo–, lo que mejora la manejabilidad. Para llevar a cabo esa idea, además de la nueva geometría de dirección, que aporta más estabilidad y confianza en las extensiones, se han redefinido las formas de los tubos y el borde delantero del tubo de dirección para optimizar el flujo de aire. Además, debajo del puente de la horquilla, que cuenta con unos brazos superanchos, se ha creado un spoiler con forma de aleta de tiburón (SharkFin) para controlar el flujo de aire desde la rueda delantera y hacer que la bici sea más rápida y eficiente.
Diseñada y optimizada para usar frenos de disco, la BMC Speedmachine presenta un mayor paso de rueda que le permite montar cubiertas más anchas (hasta 30 mm). De serie, la BMC Speedmachine equipa cubiertas Pirelli P Zero Race de 28 mm.
Además de la aerodinámica, que juega un papel preeminente, BMC ha conseguido rebajar la friolera de 500 g de peso con respecto a la Timemachine 01 Disc. Y todo ello sin hacer concesiones en cuanto a rigidez. Gran parte de ese logro radica en que la bici solo consta de 20 componentes, lo que, además de simplificar el conjunto, ha permitido esa ansiada ligereza. En ese afán por conseguir la máxima velocidad, también destaca la adopción del pedalier T47, que ofrece una transferencia de potencia inaudita con un área frontal contenida.
Tras probarla intensamente en Lanzarote, uno de los lugares más ventosos del planeta, los corredores profesionales de BMC quedaron impresionados con el resultado final.

El triatleta Max Neumann, que este año ganó el PTO European Open de Ibiza, declaró: “La diferencia más notable con respecto a la Timemachine es la estabilidad de la Speedmachine en velocidad, ascensos y vientos cruzados. El equipo de BMC le ha quitado un peso significativo, por lo que es capaz de recorrer ascensos como si fuera una bicicleta de carretera, pero también contrarrelojes en llano más rápido que cualquier bicicleta en la que haya montado”.
Igualmente, el también australiano Ben O’Connor (AG2R Citroën Team), ganador de etapa en el Tour de Francia y el Giro de Italia, comentó sobre la BMC Speedmachine: “Es realmente impresionante, todo un cambio radical para mí. El principal punto positivo es la maniobrabilidad y la estabilidad, que se han mejorado de forma significativa, especialmente en los descensos. También sucede en los ascensos, ya que es más rígida y reactiva, algo muy importante para una buena bicicleta de contrarreloj, puesto que los recorridos suelen incluir giros técnicos con más descensos y subidas ondulantes”.
Integración aerodinámica y practicidad

La disputa de un IRONMAN exige almacenamiento para comida y para satisfacer las necesidades hídricas de los triatletas. Es por ello que BMC ha desarrollado el Fueltank 1200, una unidad de hidratación integrada de 1,2 litros de capacidad. Se sitúa por encima de la unión del pedalier en una posición que contribuye a bajar el centro de gravedad y es fácilmente extraíble. También se ha creado una unidad de 400 ml para contrarreloj que cumple con la normativa UCI. En cuanto a almacenamiento, la BMC Speedmachine inaugura el Rear Storage 260, que a su vez integra una luz trasera.
En otro orden de cosas, los responsables del fabricante helvético han tenido en consideración el engorro que supone viajar por el mundo con la bicicleta. Es por ello que, para permitir que el proceso de desmontaje y montaje sea más sencillo y rápido, solo hay que incidir en cuatro tornillos para girar el conjunto del manillar y guardar la BMC Speedmachine en una maleta portabicicletas o en una caja. Aunque este no sea el punto que acabe por decantar una compra, es uno de esos factores que, una vez que lo tienes, no quieres perder.
Gama, precios y disponibilidad
Desde que en mayo de 2022 BMC presentara en sociedad el Speed Project en el Campeonato del Mundo IRONMAN en St. George (Estados Unidos), la expectación que esa bicicleta suscitó a nivel mundial ha sido espectacular. Validados los tests y los resultados, la BMC Speedmachine finalmente se abre paso en el catálogo de la firma y aspira a lo máximo en las competiciones internacionales.
La gama consta de dos modelos, Speedmachine 01 LTD (16.999 euros) y Speedmachine 01 TWO (10.999 euros). Asimismo, BMC ofrece la opción del cuadro suelto Speedmachine 01 (6.999 euros). Diseñada para su uso exclusivo con transmisiones electrónicas, viene con la conocida tecnología ICS y está disponible en tres tallas (S, M y L) y dos opciones de manillar (plano y bajo). Su comercialización está prevista para noviembre de 2023.
Además, BMC también lanzará una edición especial Speedmachine 00 limitada a solo 50 unidades para todo el mundo que incluirá el Aero Motion, un dispositivo para analizar la aerodinámica en el mundo real.
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