Hay deportistas que se construyen lejos de casa y otros que, por mucho que el mundo les lleve de un país a otro, siguen teniendo el origen muy claro. Con Josep García ocurre esto último.
Ocho títulos mundiales avalan su trayectoria -con campeonatos en Youth, Junior, Enduro1, Enduro2 y dos títulos absolutos de EnduroGP 2024 y 2025- y lo consolidan como uno de los pilotos más laureados y completos de la historia del Enduro moderno.


Nos recibe en Súria, en su casa, rodeado de los suyos. La conversación arranca en la mesa del comedor y continúa en el garaje, un espacio que explica mejor que cualquier currículum una vida entera dedicada al Enduro. Motos de distintas épocas, recuerdos de competición, herramientas… detalles que no están colocados para impresionar, sino porque forman parte de su día a día.
Antes de terminar la visita, salimos al monte para la sesión fotográfica, aprovechando el mismo día en el que KTM Bike Industries le hace entrega de su nueva Macina Kapoho Prestige, una e-MTB a la que se adapta al instante, con la naturalidad de quien entiende la bici como una extensión más de su pilotaje.
En su garaje también conviven una Scarp Carbon, pensada para el rendimiento puro, y una Revelator de carretera, reflejo de una preparación tan completa como variada.
A lo largo de nuestro encuentro con el mejor piloto español de Enduro de la historia, todo sucede con naturalidad, sin poses forzadas ni discursos prefabricados. Josep habla como vive: tranquilo, cercano, con los pies en el suelo y con una claridad mental que ayuda a entender por qué es campeón del mundo y por qué, a pesar de haberlo ganado casi todo, sigue teniendo hambre.
Naciste en Súria, en el corazón de Cataluña, y creciste en un entorno muy ligado al motor. ¿Qué recuerdas de aquellos primeros años?
Me acuerdo de todo. De mi hermano, de mi padre restaurando una Montesa 425 para él… y también de antes incluso de ir en moto. Aprendí a ir en bici sin ruedines en una bajada, porque mi hermano me empujó. Ese día encontré el equilibrio. A partir de ahí fue gas con la bici, con la moto… y hasta hoy. Veía a mi hermano con la moto y yo también quería. Todo nació aquí, en casa, de la familia y de un ambiente muy natural.
Sin ninguna duda. Siempre lo digo: en motocross la gente se va a Holanda, para el Enduro, vienen aquí. El terreno, el clima, la afición… todo suma. Hay zonas muy técnicas, otras rápidas, mucho bosque, mucha variedad. Crecer aquí te da una base muy completa sin darte cuenta. Cuando sales fuera, te das cuenta de lo mucho que te ha dado este terreno.
Ahora vives en Andorra. ¿Qué te aporta ese entorno a nivel deportivo y personal?
Me fui a finales de 2019. A nivel deportivo es brutal: entrenas en altura, en verano haces mucha bici, en invierno esquí de montaña. Pero también me aporta equilibrio personal. Estar en un sitio tranquilo, rodeado de montaña, te ayuda a desconectar y a centrarte en lo importante. Además, convivir con deportistas de élite de otras disciplinas te hace mejorar, aunque no hagan lo mismo que tú.

El Enduro es una disciplina durísima, tanto física como mentalmente. ¿Qué tiene que te sigue enganchando?
Es una disciplina muy exigente y poco conocida si no la sigues de cerca. Pasas muchas horas fuera de la moto, muchas horas solo, con mucha presión mental. Pero es mi pasión. Viene de cómo he crecido, de la familia, del entorno. Cuando algo te gusta de verdad, encuentras la motivación incluso en los días más duros.
Después de tantos años compitiendo al máximo nivel, ¿qué es lo más importante que te ha enseñado?
Disciplina y calma. Aprendes a gestionar situaciones, a pensar con claridad incluso cansado. También te enseña a respetar la montaña, a saber dónde puedes correr y dónde no. Son aprendizajes que luego aplicas a la vida diaria.

Técnica, resistencia, lectura del terreno, cabeza… ¿Dirías que el Enduro es una de las disciplinas más completas del motociclismo?
Sí, totalmente. Necesitas técnica de motocross, de Enduro puro y también de trial. En las zonas extremas la técnica fina es clave. No puedes fallar en nada si quieres estar delante. Es una disciplina muy completa y muy exigente.
Compites en EnduroGP con la KTM oficial. ¿Qué es lo que más valoras de tu moto actual?
Llevo diez años en KTM y ahora mismo estoy muy cómodo. Es una 250 cuatro tiempos muy polivalente, que funciona bien en todo tipo de terrenos y condiciones. Es una moto que entiendo, que me transmite confianza. Cuando encuentras algo que funciona, no necesitas grandes cambios.
Además, es una moto muy cercana al aficionado.
Sí, eso es algo muy bonito del Enduro. Salvo el motor, que es más especial, todo lo demás lo puede comprar cualquiera. Suspensiones, frenos, ruedas, escape… Puedes montar una moto muy parecida a la mía. Eso acerca mucho el deporte a la gente.

A lo largo de tu carrera has visto evolucionar las motos, la tecnología y la preparación física. Desde tu punto de vista, ¿en qué crees que ha cambiado más el Enduro en la última década?
El Enduro ha cambiado muchísimo, sobre todo hacia una profesionalización total en todos los aspectos. Hoy en día cada detalle cuenta y cada detalle suma: el entrenamiento, la moto, el descanso, la alimentación… todo tiene que estar muy bien cuadrado. A nivel mecánico también se ha evolucionado una barbaridad.
Las motos, las suspensiones, los neumáticos… Si miras una moto de hace diez años puede parecer similar, pero en realidad no tiene nada que ver. Las suspensiones han dado un salto enorme y el tema de los neumáticos es una auténtica locura. Y a nivel técnico, como pilotos, también hemos tenido que evolucionar mucho.
Como piloto oficial del Red Bull KTM Factory Racing Team, ¿cómo valoras el momento actual del equipo y el nivel técnico y deportivo en el que te encuentras?
En KTM es verdad que este año ha sido complicado a nivel de fábrica, pero dentro del Endurola situación es diferente. El Enduro es un departamento más pequeño y mucho menos costoso que otros como MotoGP. Además, el año pasado tuve la suerte de encontrar una moto que se adaptó perfectamente a mí. Me sentí cómodo desde el primer momento y eso es clave.

Este año, a pesar de todos los cambios que ha habido alrededor, mi moto prácticamente no ha cambiado. Cuando encuentras algo que funciona, solo cambias si todo va claramente a mejor. He ganado con esta moto y es la misma base con la que quiero seguir compitiendo. Han habido cambios, sí, pero mínimos. Es una moto que entiendo, con la que me siento identificado y que me va como un guante.
Mirando a la próxima temporada y un poco más allá, ¿seguirás en la misma línea o te planteas nuevos retos a nivel de moto y cilindrada?
La próxima temporada seguiré igual, con la misma moto y la misma cilindrada. La idea es mantener esa continuidad porque ahora mismo funciona muy bien. Pero ya de cara a 2027 sí que me gustaría buscar una nueva motivación, cambiar de cilindrada y plantearme un nuevo reto. Cerrar esta etapa con la 250 cuatro tiempos, que ha sido brutal para mí, y empezar algo nuevo que me vuelva a motivar al máximo.
Eres campeón del mundo de Enduro, pero sabemos que la bicicleta forma parte de tu día a día. ¿Cuándo empezaste a utilizarla de forma regular dentro de tu preparación como piloto?
De pequeño la bici era pura diversión: salir a saltar, a jugar… Pero ya dentro de la preparación como tal, diría que a partir de los 14 años empecé a introducirla de forma más regular. Evidentemente no como ahora, pero sí como una herramienta más dentro del entrenamiento.

Para ti, ¿la bici es principalmente una herramienta de entrenamiento o también una forma de disfrutar y desconectar?
Depende mucho de la época del año. Hay momentos en los que es claramente una herramienta de trabajo y otros en los que es puro disfrute. Viajamos muchísimo durante la temporada y eso se nota. Cuando estás tres semanas fuera por carreras y luego vuelves a coger la bici con los amigos, notas que la has dejado. En pretemporada sí que la uso más como trabajo, para crear una base. Durante la temporada pasa más a ser mantenimiento y disfrute.
Esa base de pretemporada, ¿la trabajas más en carretera, en BTT o con e-MTB?
Depende mucho de dónde esté. En Andorra uso mucho la e–MTB, sobre todo en invierno. Casi nunca he montado en MTB muscular en Andorra, porque los desniveles son brutales. La bici de carretera me encanta y la uso muchísimo. La BTT la utilizo más cuando vengo a mi zona de siempre, por Súria y Santpedor, donde hay senderos muy bonitos.
Curiosamente, cuando más fuerte he estado con la bici ha sido durante periodos de lesión. La moto es muy exigente y, por ejemplo, con una clavícula rota estás parado uno o dos meses. La bici la puedes coger mucho antes y te permite mantener el estado físico sin asumir los riesgos de la moto.

¿Qué te aporta la bici a nivel físico y mental que no te da la moto?
A nivel mental, las rutas largas en bici te ayudan mucho a controlar la mente, a mantener la concentración durante horas, y eso lo traslado directamente al Enduro. Además, cuando sales en grupo es muy divertido: te picas, juegas y lo disfrutas mucho.
A nivel físico, el cardio es brutal y el trabajo de piernas es clave. Llevo siete u ocho años con el cruzado posterior roto y la bici me ayuda muchísimo a estabilizar la rodilla. La utilizo tanto para series como para fondo, recuperación activa y muchos otros ámbitos. En pretemporada tiene más carga y durante la temporada es clave para recuperar bien y poder rendir al cien por cien sobre la moto.
En una semana tipo de entrenamiento, ¿qué peso tiene el ciclismo dentro de tu planificación física global?
En una semana normal suelo coger la bici un día para hacer series, y ese día solo hago esa actividad para estar descansado y rendir al máximo. Luego la utilizo un par de días más como recuperación activa, rodando con las pulsaciones que me marca el entrenador. Para recuperación activa la uso muchísimo.

¿Notas una transferencia clara entre el trabajo que haces en la bici y tu rendimiento sobre la moto, por ejemplo, en resistencia, gestión del esfuerzo o fatiga?
Sí, totalmente. Al final cualquier entrenamiento se puede aplicar a la moto, pero la bici es, después de la propia moto, lo más importante. En una especial de Enduro, el cardio es clave: saber respirar, cuándo apretar, cuándo recuperar… Hay muchos cambios de ritmo y la bici ayuda muchísimo en ese sentido.
¿Entrenas con datos como potencia o frecuencia cardíaca, o te guías más por sensaciones?
Entreno sobre todo con la frecuencia cardíaca, siempre de la mano de mi entrenador. Más que con potencia, porque el entrenamiento de la bici lo tengo que enfocar a mi deporte, que es la moto. Viajo mucho por carreras y es complicado mantener una progresión constante con potenciómetro. En cuanto estoy varios días en casa avanzo mucho, pero luego me voy y vuelvo atrás. Es un tira y afloja constante, así que nos centramos más en la frecuencia cardíaca.

Cuando viajas a las carreras, ¿te llevas la bici contigo o la reservas solo para cuando estás en casa?
En el Campeonato del Mundo no me llevo la bici. Viajamos los martes y de miércoles a domingo estamos todo el día corriendo, caminando especiales y reconociendo, no hay tiempo. En carreras como los Seis Días, donde estás más tiempo, o cuando anochece antes, sí que utilizo bici estática en el gimnasio del hotel para recuperación.
En el Campeonato de España, además, podemos reconocer especiales con bici eléctrica y también me gusta hacerlo, porque te ayuda a recuperar después de correr y a conocer mejor el terreno. Estamos presionando para que en el Mundial también se pueda reconocer en e–MTB. Caminamos entre 40 y 60 kilómetros entre miércoles y sábado, y eso castiga mucho las rodillas. Poder hacerlo en bici eléctrica sería un cambio enorme.
Desde fuera se ve la carrera, pero el trabajo previo es brutal.
¡Muchísimo! Al año pueden salir fácilmente unos 600 kilómetros caminando solo para reconocer especiales. Y no es solo caminar: tienes que memorizar cada curva, cada piedra, cada referencia. Es un desgaste físico y mental enorme.



¿La bici ayuda también en ese proceso?
Sí, mucho. Reconocer con bici eléctrica permite dar más vueltas en menos tiempo y con menos desgaste. Luego siempre hago una pasada a pie para fijarme en los detalles, pero la bici ayuda muchísimo a tener una visión global del tramo.
Sin embargo, en carrera el terreno cambia radicalmente.
Claro. Yo salgo delante, así que entro en especiales totalmente vírgenes. En la segunda pasada, después de más de cien motos, es otro circuito. Hay que improvisar, adaptarse y tomar decisiones muy rápido. Ahí es donde se marca la diferencia.
Marc Márquez ha dicho de ti que eres el mayor talento innato que ha visto en moto…
Nos conocemos desde niños. Hay fotos nuestras entrenando aquí en Súria cuando éramos muy pequeños. Que alguien como él diga eso impresiona, claro, pero yo sigo haciendo lo mismo: trabajar, entrenar y dar el cien por cien. Al final, eso es lo único que depende de mí.

¿Cómo ves la llegada de las motos eléctricas al Enduro?
A mí me gusta la gasolina y el ruido, no lo voy a negar. Pero el eléctrico será parte del futuro, sobre todo por el tema del ruido y la aceptación social. Todavía hay retos, como la autonomía, pero con el tiempo irá evolucionando. Llegará.
¿Crees que el ciclismo puede ayudarte a alargar tu carrera deportiva?
Sí, sin duda. Ayuda a prevenir lesiones, a mantener el nivel físico y a cuidarte mejor. Por algo está presente en la preparación de tantos pilotos.
Cuando llegue el día de bajar el ritmo en moto, ¿te imaginas la bici ocupando más espacio?
Seguro. Ahora el tiempo es limitado, pero cuando lo tenga, la bici seguirá ahí, cien por cien.
Si tuvieras que dar un consejo a un joven piloto de Enduro que está empezando, ¿le recomendarías entrenar con la bici?
Sin ninguna duda. A nivel físico, mental y de cardio es un entrenamiento supercompleto. A mí me ha ayudado muchísimo en muchos aspectos. Además, como piloto tampoco me interesa hacer tiradas larguísimas de bici porque no busco estar excesivamente delgado, y en ese sentido el BTT me va perfecto: te pone fuerte, compacto, casi como un toro.
La bici de carretera es diferente, pero en Andorra casi es como hacer BTT igualmente, todo el rato subiendo y bajando, y eso me encanta. Yo soy de los que recomienda la bici a todo el mundo, no solo a los que van en moto. Creo que en la vida en general, acabar una ruta de bici te da una satisfacción brutal. Eso ya no es solo entrenamiento, es salud mental, calidad de vida, y para mí es algo clave.
Josep, ¿te pica realmente la curiosidad por raids como el Dakar? ¿Te imaginas dando ese salto en el futuro y qué tendría que darse para que dijeras: “ahora es el momento”?
Está claro que lo tengo que probar y que quiero hacerlo. Siempre he dicho que si algún día me veis en un Dakar o en raids será porque lo he probado y realmente me lo paso bien. Desde fuera puedes pensar que es simplemente ir en moto y ya está, pero no tiene nada que ver. Es otra disciplina, otro deporte, otra moto.
Tienes que adaptarte no solo a dar gas, sino a leer el roadbook, interpretar terrenos, gestionar muchos más factores. Es muy diferente. Dicho esto, sí que está dentro de mis planes de futuro, no a largo plazo. Si lo pruebo, me divierto y veo que puedo ser competitivo, entonces sí que podría dar ese paso.
En pocas palabras
Montesa Cota 25: Primera moto
Súria: Casa
Familia: Felicidad
KTM: Familia
Enduro: Un estilo de vida
Dakar: Posible futuro
26: El número de mi vida
Nombres propios
Marc Márquez: Referente absoluto. Talento y mentalidad ganadora
Laia Sanz: Ejemplo dentro y fuera de la moto
Iván Cervantes: Ídolo desde pequeño y referencia del Enduro moderno
Toni Bou: Indomable. Único
Àlex Márquez: Constancia, trabajo y evolución
Josep García: Eso que lo digan los demás
















