La corredora sueca Jenny Rissveds (Falun, 1994) ha vuelto a lo más alto proclamándose Campeona del Mundo de XCO. Antes de la Copa del Mundo de Lenzerheide, hablamos con ella de su victoria, de la importancia de la salud mental, de lo que ha aprendido en estos años y de cómo ve la evolución del mountain bike moderno.
Un testimonio honesto y profundo de una campeona que nunca ha dejado de ser ella misma.

¿Qué significa para ti este título mundial a nivel personal?
La verdad es que no he tenido tiempo de asimilarlo. Necesito tiempo y silencio para interiorizarlo y sentirlo en mi cuerpo. Sí me siento orgullosa porque he trabajado mucho para lograrlo. Es una sensación increíble conseguir algo por lo que has luchado tanto.

¿La carrera se ajustó a tu estrategia o tuviste que improvisar?
Ambas cosas. Mi plan era básicamente hacer mi propia carrera, confiar en mi patrón de esfuerzo y dejar que las demás hicieran lo que quisieran. No quería pensar demasiado en ellas, solo mantener la concentración. Pero en el ciclismo siempre toca improvisar, y en esta carrera también tuve que hacerlo.
«Sé que sigo siendo una buena persona sin este resultado. Sigo siendo yo, sigo siendo Jenny.«
¿Cambiaste algo respecto a la temporada pasada en la forma de preparar el Mundial?
Sí. Cambié de equipo, de entrenador y me mudé a Andorra. Eso me ha permitido aprender mucho sobre mí como atleta y sobre mis estrategias de carrera. Todavía estoy intentando entender cómo sacar lo mejor de mí misma, pero creo que la gran diferencia de esta temporada es que tengo un conocimiento más profundo de mí y de lo que hace falta para ganar.

Fuiste de las primeras ciclistas en poner la salud mental sobre la mesa. ¿Qué importancia tiene en tus victorias?
Creo que es importante para todo el mundo cuidar su mente de una manera sostenible. Mantenerlo en el tiempo y ser consistente es muy difícil. Hay que ser amable con una misma y no ser demasiado dura. Eres un ser humano, tanto si ganas como si acabas la 12ª o la 25ª. No eres tus resultados, y tienes que aprender a separarte de eso. Ahora lo entiendo mejor.
Sé que sigo siendo una buena persona, incluso sin este resultado en el Mundial. Sigo siendo yo, sigo siendo Jenny. Después de Río me confundí un poco sobre quién era. Desde entonces he aprendido mucho de mí misma.

Hablemos de bicis. Los circuitos están cambiando y algunas corredoras montan más recorrido. ¿Te sientes cómoda con 100 mm? ¿Juegas con los ajustes?
Vengo de montar con 120 mm en la horquilla y el amortiguador, así que tuve que aprender a pilotar esta bici (la Canyon Lux World Cup CFR) y adaptarme. Pero me siento bien en ella, claramente estoy cómoda porque voy rápida. Puede parecer que los circuitos son más brutales, pero en realidad se están volviendo más suaves y rápidos.
«Llevo más de una década en la élite y todavía me sorprende todo lo que queda por aprender.«
¿Cómo ha sido el paso del Team 31 a Canyon?
Ha sido un buen movimiento y una buena transición. Siempre me preguntan qué cambia al estar en un equipo de fábrica. Obviamente los recursos son mayores, pero en lo que más importa —la gente y el ambiente— es bastante similar. Estar rodeada de personas que cuidan de ti y que te quieren, eso es lo que realmente cuenta.

En 2018/19 decidiste apartarte y luego volver. ¿Cómo lograste encontrar el equilibrio?
Diría que la edad y la experiencia ayudan. Aprender y entender es clave. Lo más importante es no perderse y entender que no eres tus resultados. Tras Río de repente tenía un montón de “nuevos amigos” y gente que quería cosas de mí. Había demasiado ruido y no sabía lo que sentía. Es vital saber quién eres sin todas esas capas de gente, resultados y ruido.
Desde tu regreso has ganado varios títulos. ¿Han aumentado las expectativas de patrocinadores y medios?
Es normal pensar que la gente espera cosas de ti, pero depende de cómo lo gestiones. Tienes la opción de dejar entrar esa presión o no. Al principio de mi carrera sentía que los demás esperaban cosas de mí, pero en realidad era yo poniéndome esa presión. Lo he aprendido. Ahora intento controlar lo que puedo controlar. En el deporte hay cosas que se escapan. Hoy en día trato de no presionarme demasiado: solo quiero dar todo lo que tengo en la carrera, y eso es lo único que depende de mí.

“No eres tus resultados. Ganar o quedar 25ª, sigo siendo la misma persona.”
Han pasado más de 9 años desde el oro en Río y apenas una semana desde el arcoíris. ¿Cuál significa más para ti?
No me gusta comparar victorias o resultados. Para mí lo importante es el logro, no el puesto. Puedo estar igual de feliz con un quinto si lo he dado todo. Ganar los Juegos y ganar el Mundial ahora… sigo siendo la misma persona. Se exagera mucho y parece que todo vaya a cambiar, pero después de la carrera me desperté en la misma cama, siendo la misma Jenny, y nada cambia. Ganes lo que ganes, al día siguiente sigues siendo tú.

¿Qué te motiva a seguir empujando cuando ya lo has ganado casi todo?
Si los resultados fueran lo único que me mueve, ya lo habría completado todo. Pero siento que me quedan unos años porque lo que me impulsa es seguir aprendiendo, seguir creciendo y adaptándome a los cambios en el deporte. Siempre hay algo nuevo que descubrir. Llevo 12-13 años compitiendo al máximo nivel y todavía me sorprende lo mucho que queda por aprender.



Crans-Montana es uno de los circuitos en este nuevo estilo de carreras. ¿Hacia dónde va el XCO y hacia dónde te gustaría que fuera?
Parece que va hacia circuitos menos técnicos, más rápidos, con carreras más compactas y en grupo. Los diseñadores rellenan raíces y zonas naturales para que sean más suaves y veloces. A mí me gustaban más hace tres años, cuando eran más decisivos, naturales y desafiantes. Ojalá volvamos a eso.
Si tuvieras que elegir un circuito favorito, ¿cuál sería?
Lenzerheide, pero como era antes. Natural, fluido, con muchas raíces. Eso es lo que prefiero.












