El uso de bolsas de manillar se ha popularizado notablemente en los últimos meses. Se ha convertido en un accesorio (casi) imprescindible para los practicantes de Gravel, e incluso se puede ver a ciclistas de carretera que también la montan en sus entrenamientos. Las ventajas son muchas, sobre todo en cuanto a comodidad. Por un lado, es mucho más seguro llevar la cartera, comida y un chaleco o chaqueta en la bolsa de manillar que en el bolsillo del maillot. Además, todo el contenido también queda mejor resguardado que en una bolsa de sillín, más expuesta a salpicaduras.

La oferta de este tipo de accesorios ha crecido como la espuma y Rapha dispone de dos modelos en su catálogo, la Bar Bag, de 2 litros de capacidad, y esta Explore Bar Bag, de 2,4 litros de capacidad, que hemos sometido a prueba.

La Rapha Explore Bar Bag es una bolsa ligera que está confeccionada en un tejido de nailon reciclado antidesgarro que es resistente al agua gracias a un tratamiento DWR. Cuenta con costuras selladas, revestimiento de poliuretano en el interior y con solapas en las dos cremalleras, que se abren mediante un práctico tirador. Para garantizar una mayor robustez y evitar rozaduras en la pipa de dirección o los cables de la bicicleta, incorpora un panel protector Hypalon en la parte trasera.
Un punto crítico en las bolsas de manillar es su fijación a la bicicleta. En este sentido, la Rapha Explore Bar Bag recurre a dos tiras de velcro que logran un ajuste preciso. Asimismo, la bolsa dispone de un ligero cordón para un ajuste extra en el tubo de dirección. Así pues, esa incómoda situación de tener que detenerse para fijar la bolsa porque está a punto de desprenderse es cosa del pasado. Sin embargo, una de las particularidades de esta bolsa Rapha es que tiene una correa que permite llevar la bolsa al hombro o usarla como riñonera. Sin duda, es una característica que añade versatilidad de uso. Y aunque no es extraíble –lo que añade un poco de peso–, se puede guardar fácilmente en los dos laterales de su parte interior.

La bolsa hace gala de un diseño sobrio y viene rematada por el logo de la marca bordado en la parte inferior izquierda. Se ofrece en cinco colores (negro, verde, azul marino, melocotón y gris-azul) y dispone de detalles reflectantes en los cordones de sujeción al tubo de dirección y en el cordón que acompaña al cierre de la correa para su transporte fuera de la bici.
En cuanto a practicidad, la capacidad (2,4 litros) es más que suficiente para llevar comida, herramientas y un chaleco o una chaqueta de lluvia en su compartimento principal, que carece de bolsillos. En cuanto al segundo compartimento, es útil para llevar dinero, llaves y documentación. La única pega es que para acceder a nuestras cosas nos tendremos que detenernos en el camino, ya que abrir y cerrar la bolsa en marcha se antoja ciertamente complicado, pues se requieren ambas manos para ello. Por el contrario, la solidez de su fijación con las dos tiras de velcro y el cordón extra que rodea el tubo de dirección es total.
Conclusión
Con sus 2,4 litros de capacidad y una anchura de 26 cm, la Rapha Explore Bar Bag dispone de espacio más que suficiente para almacenar lo imprescindible para nuestras salidas cortas de Gravel (o de carretera). Es ligera, resistente al agua, tiene una estética atractiva y se puede convertir en segundos en bandolera o en riñonera (algo muy interesante para MTB). Ofrece una fijación sin fisuras y su construcción se antoja sólida para resistir el paso del tiempo, lo cual es una buena noticia teniendo en cuenta que cuesta 75 euros, lo que no es precisamente poco.





