Las zapatillas de invierno siempre plantean un compromiso. Necesitamos proteger nuestros pies del frío, el viento y la lluvia, pero tampoco queremos renunciar a la comodidad, a un ajuste preciso ni a las sensaciones de nuestras zapatillas habituales. Y no siempre es fácil conseguirlo. Muchas botas de invierno recurren a construcciones voluminosas que, aunque ofrecen una buena protección térmica, terminan penalizando el tacto y la libertad de movimientos.
Northwave ha seguido otro camino con las nuevas Celsius R Arctic GTX. Basta observarlas con detenimiento para descubrir que, en realidad, estamos ante unas zapatillas de carretera a las que se ha añadido una caña alta de neopreno. Una solución que permite mantener una estructura relativamente convencional en la zona del pie y concentrar buena parte de la protección adicional alrededor del tobillo.
La firma italiana, que en 2005 fue pionera en incorporar membranas GORE-TEX a sus zapatillas de ciclismo, traslada ahora a la carretera la combinación de GORE-TEX y PrimaLoft que ya había introducido en las Celsius XT Arctic GTX de MTB. Y lo hace con una serie de soluciones técnicas que convierten a este modelo en una propuesta especialmente interesante para quienes no quieren dejar de pedalear cuando llega el invierno. O quieren prescindir de punteras y botines.

Cuatro barreras contra el frío
La protección térmica es, naturalmente, uno de los aspectos fundamentales. Las Celsius R Arctic GTX incorporan la membrana GORE-TEX Cirrus XT 4L, una construcción de cuatro capas, libre de PFAS, que proporciona impermeabilidad y protección frente al viento sin renunciar a la transpirabilidad. Esto es algo fundamental en ciclismo, porque de poco sirve evitar que entre el agua si la humedad generada por nuestros propios pies termina acumulándose en el interior. Es algo que conocemos bien cuando utilizamos botines de neopreno sobre nuestras zapatillas convencionales: en ocasiones, el pie acaba sudando y esa humedad, al enfriarse por efecto de las bajas temperaturas y el aire exterior, termina provocando precisamente la sensación de frío que pretendíamos evitar, sobre todo en los dedos. De ahí la importancia de combinar aislamiento térmico y transpirabilidad.
A ello se añade el aislamiento PrimaLoft Gold 200 g Eco, elaborado con fibras sintéticas recicladas y situado estratégicamente en la puntera, una de las zonas más expuestas al frío, especialmente durante los descensos. Este material retiene el calor gracias a las pequeñas cámaras de aire que se forman entre sus fibras, sin necesidad de recurrir a grandes espesores.
La tercera barrera es la mencionada caña térmica de neopreno, que se prolonga bastante por encima del tobillo. De hecho, comparada con la de algunas de sus competidoras directas, es aproximadamente tres dedos más alta y ofrece un ajuste bastante ceñido alrededor de la pierna. Esto permite reducir la entrada de aire frío y agua por la parte superior, uno de los puntos débiles de muchas zapatillas de invierno. Además, podemos llevarla tanto por dentro como por fuera del culotte largo. En días de lluvia, lo más recomendable es que la pernera cubra la caña, favoreciendo que el agua escurra hacia el exterior y retrasando posibles filtraciones por la parte superior, que podrían producirse tras un tiempo prolongado bajo la lluvia, cuando el tejido del culotte esté completamente empapado. Por encima, en cambio, resulta más vistosa y permite lucir mejor su diseño, especialmente en el elegante acabado blanco que hemos probado.

Finalmente, encontramos la plantilla Arctic 4Layer, formada por cuatro capas superpuestas de EVA, aluminio, EVA y tejido polar. La lámina de aluminio actúa como barrera frente al frío procedente de la suela, mientras que el recubrimiento superior presenta un tacto más cálido y agradable que el de una plantilla convencional. Es un detalle que puede parecer secundario, pero que se agradece desde el primer momento.
Y todavía hay otro elemento que merece nuestra atención: el interior está recubierto por un mullido forro de felpa cepillada que envuelve el pie y proporciona una sensación muy agradable. Nos recuerda al que encontramos en las Fizik Terra Artica GTX de MTB que probamos en su día. Es uno de esos acabados que, sin necesidad de recurrir a grandes artificios, consiguen que calzarse unas zapatillas de invierno resulte especialmente confortable.
Una suela pensada para pedalear
La protección térmica no serviría de mucho si las zapatillas no respondieran adecuadamente cuando empezamos a pedalear. Para ello, Northwave ha recurrido a su suela Morph, fabricada con un 94 % de nailon y un 6 % de fibra de carbono, con un índice de rigidez de 10.
No es, por tanto, una suela de carbono de competición extremadamente rígida, y creemos que es una decisión acertada. Su construcción ofrece la firmeza necesaria para transmitir eficazmente la fuerza a los pedales, pero también cierta capacidad de flexión que favorece la comodidad durante las salidas largas.
Incorpora además la tecnología PowerShape, concebida para proporcionar un apoyo anatómico en la zona del arco plantar, mientras que las ranuras para las calas de tres tornillos son 5 mm más largas de lo habitual, ampliando las posibilidades de ajuste.

En la parte inferior encontramos también dos aberturas de ventilación situadas a la altura del arco plantar y otra próxima a la puntera, una solución destinada a favorecer la transpirabilidad. Puede parecer contradictorio en unas zapatillas concebidas para protegernos del frío, pero controlar la humedad interior es tan importante como impedir la entrada de agua.
La suela se completa con protecciones de goma en la puntera y el talón, que aportan adherencia y protegen las zonas de apoyo cuando caminamos. Eso sí, estos elementos no son reemplazables, un detalle que conviene tener presente tratándose de unas zapatillas de un precio considerable.
Cierre SLW7
Otra de las novedades importantes es el estreno del sistema de cierre SLW7, la última evolución del dial micrométrico desarrollado por Northwave. Según la marca transalpina, es un 14 % más compacto y un 16,6 % más ligero que el anterior SLW3. Pero más allá de las cifras, lo interesante está en su funcionamiento.

El nuevo dial incorpora un recubrimiento de goma con ranuras que facilita mucho su manipulación, incluso cuando llevamos guantes. Su tacto es agradable y permite tensar el cable con precisión, mientras que una pequeña palanca metálica ofrece dos posibilidades: presionándola hacia abajo podemos liberar tensión de forma micrométrica; tirando hacia arriba, el sistema se desbloquea completamente.
Es una solución sencilla, intuitiva y muy práctica. Además, Northwave ha diseñado el conjunto para que podamos sustituir el propio dial en caso de deterioro.
El cable discurre por cuatro piezas plásticas distribuidas sobre el empeine, que permiten repartir la tensión sin concentrarla en puntos concretos. La parte superior, ligeramente acolchada y microperforada, también contribuye a esa sensación de ajuste progresivo y cómodo.
El resultado es un sistema que nos ha convencido especialmente por su facilidad de uso y por la ausencia de puntos de presión. Sin duda, hay vida más allá de BOA.
En marcha
Lo primero que llama la atención al utilizar las Celsius R Arctic GTX es que, una vez calzadas, apenas tenemos la sensación de llevar unas botas de invierno. La zona del pie mantiene un ajuste propio de unas zapatillas deportivas, mientras que la caña de neopreno se adapta estrechamente a la pierna sin limitar apreciablemente los movimientos del tobillo.
Eso sí, calzárselas no resulta especialmente sencillo. En el interior encontramos dos cintas de color naranja, una en el talón y otra a la altura de la lengüeta, cuya función es facilitar esta operación. Ayudan, pero introducir el pie a través de la caña ceñida sigue requiriendo cierta paciencia. ¿Nuestro consejo? Utilizar un calzador de toda la vida. Un recurso tan sencillo como eficaz que resuelve el problema en un abrir y cerrar de ojos.

Una vez dentro, la comodidad es sobresaliente.
Como suele suceder con Northwave, la horma es más bien ancha, algo que agradecerán especialmente quienes necesitan un poco más de espacio en la zona del antepié. En nuestro caso, con un número 44 habitual, la talla resulta perfecta: ni grande ni pequeña. Tampoco hemos tenido que recurrir a una talla superior para compensar el aislamiento térmico, algo que no siempre sucede con el calzado de invierno.
El ajuste del SLW7 es otro de sus grandes argumentos. El nuevo dial permite encontrar fácilmente el punto de tensión adecuado y el cable reparte la presión de manera uniforme. Ni las cuatro guías plásticas ni la zona del empeine generan molestias, incluso cuando apretamos algo más el cierre. El pie queda bien sujeto y, al mismo tiempo, conserva una agradable sensación de libertad. Es cierto que la sujeción en la zona del talón no resulta tan firme como en unas zapatillas convencionales de competición, quizá debido a la propia construcción con la caña de neopreno. Sin embargo, la diferencia es pequeña y no representa un inconveniente significativo durante el pedaleo.
Para cerrar la caña encontramos una cremallera YKK, con un tirador que incorpora un sistema de bloqueo para evitar aperturas accidentales. Su funcionamiento es preciso y resulta fácil de accionar, incluso con las manos frías. Además, la zona exterior incorpora dos tiras reflectantes, una a cada lado, un detalle siempre bienvenido en un calzado destinado a utilizarse durante los meses con menos horas de luz.
Pedaleando, las Celsius R Arctic GTX confirman las buenas impresiones iniciales. La suela Morph ofrece una respuesta suficientemente rígida para rodar con intensidad, pero sin la dureza de una suela íntegramente de carbono. El pedaleo resulta fluido y natural, sin esa sensación de llevar un calzado excesivamente aparatoso que encontramos en algunas botas de invierno.

Eso sí, hay un detalle que conviene mencionar: en marcha podemos percibir que son algo más voluminosas lateralmente que unas zapatillas convencionales. Dependiendo de nuestra posición sobre los pedales, esto puede provocar algún roce ocasional con las bielas. No es un problema importante ni necesariamente un inconveniente, pero sí una particularidad que merece la pena tener en cuenta.
La protección térmica también resulta convincente. La combinación de GORE-TEX, PrimaLoft y el forro interior crea un entorno especialmente confortable para el pie, mientras que el neopreno proporciona una protección adicional alrededor del tobillo. Todo ello con una construcción que no parece penalizar excesivamente la movilidad.
Por supuesto, estamos ante unas zapatillas claramente invernales. Su capacidad de aislamiento, tan interesante cuando bajan las temperaturas, se convierte en una limitación cuando el termómetro empieza a subir. Así pues, no son un modelo para todo el año… aunque tampoco pretenden serlo.
La versión blanca que hemos probado merece una mención aparte. Es realmente bonita, con una estética limpia y elegante que se aleja de las habituales botas negras de invierno. La contrapartida es evidente: habrá que comprobar cómo envejece el neopreno blanco cuando acumule muchos kilómetros de lluvia, humedad y suciedad. Por el momento y tras varias salidas, su aspecto se mantiene muy bien.
Conclusión

Las Northwave Celsius R Arctic GTX nos han convencido porque consiguen algo que no siempre encontramos en las zapatillas de invierno: combinar una protección térmica muy completa con unas sensaciones de pedaleo prácticamente convencionales.
La clave está en su construcción. En lugar de diseñar una bota voluminosa, Northwave ha partido del concepto de una zapatilla deportiva, añadiendo una caña de neopreno alta y un sistema de aislamiento cuidadosamente estudiado. La membrana GORE-TEX Cirrus XT 4L, el PrimaLoft Gold Eco, la plantilla Arctic 4Layer y el forro interior trabajan conjuntamente para proteger el pie del frío y la humedad. Además, la posibilidad de cubrir la caña con el culotte largo proporciona una protección adicional muy práctica cuando rodamos bajo la lluvia.
También destacamos el nuevo cierre SLW7, más compacto, ergonómico y fácil de utilizar, así como la acertada rigidez de la suela Morph, que combina rendimiento y comodidad sin necesidad de recurrir a una construcción extremadamente rígida.
Su precio, 269,99 euros, está en línea con algunas alternativas de gama alta, como las Fizik Tempo Artica GTX de carretera o las Gaerne G.Ice-Storm MTB 1.0 Gore-Tex, estas últimas destinadas a montaña. Curiosamente, ambas tienen el mismo precio. Frente a ellas, las Northwave destacan por una caña de neopreno más alta y ceñida, que proporciona una cobertura especialmente generosa.
¿Sus inconvenientes? Son poco versátiles fuera del invierno, cuesta algo calzárselas y los apoyos de goma de la suela no pueden sustituirse. Pero ninguno de estos aspectos empaña un resultado claramente positivo.
En definitiva, unas zapatillas de invierno de gama alta que destacan por su comodidad, la calidad de sus acabados y una protección térmica muy bien resuelta. Porque cuando el tiempo se complica, lo último que queremos es tener que pensar en nuestros pies. Y con las Celsius R Arctic GTX resulta muy fácil olvidarse de ellos.










