El origen de los desequilibrios musculares (1ª parte)

Opinión Experta

Alfonso
Rodríguez Paredes

Alfonso Rodríguez Paredes
En el ciclismo, las dos piernas juegan un papel fundamental en la acción de pedaleo, sobre todo cuando la pedalada está bien ejecutada: mientras una pierna empuja hacia abajo, la otra tira hacia arriba, lo que se conoce como pedaleo redondo. A continuación, comprenderás el objetivo de este artículo.

Los desequilibrios musculares constituyen un alto riesgo de lesiones y ocurren con frecuencia a causa de determinadas acciones deportivas o de una ejercitación física inadecuada. Una descompensación muscular no es más que un desequilibrio entre el desarrollo de un determinado grupo muscular y otro.

Para que entiendas por qué se producen los desequilibrios musculares, necesitas comprender cómo funcionan tus músculos. Cuando haces determinadas series de movimiento, tu cuerpo crea un patrón neuromuscular de reclutamiento de fibras asociado al mismo.

Esto significa que mientras más repites un patrón de movimiento determinado, más eficiente se vuelve tu cuerpo al hacerlo, neuromuscularmente hablando.

«Ley de Sherrington» o «Ley de inhibición recíproca»

Esta ley establece que cuando un músculo se contrae para producir un movimiento, su antagonista (el músculo que realiza la función contraria) se relaja para permitir este movimiento. Por ejemplo, si flexionas el codo, puedes ver que el bíceps se contrae y el tríceps se alarga; y al revés cuando lo extiendes.

Cómo entrenar para evitar los desequilibrios musculares.

El problema viene cuando haces mucho un ejercicio o un patrón de movimiento y se convierte en un hábito. Un buen ejemplo de este problema es cuando se está sentado en la oficina ocho horas al día durante muchos años, o cuando se hacen entrenamientos exclusivamente de pecho y bíceps.

Cuando esto sucede, ocurre lo que se conoce como “inhibición recíproca alterada”, que sucede cuando un músculo tiene un nivel de contracción superior a lo normal, por un exceso de trabajo, o estrés. Las señales que se envían al sistema nervioso son poco adecuadas, y por eso se altera la capacidad de contracción del antagonista.

Para ayudar a aumentar la simetría en los dos brazos o piernas, es conveniente realizar ejercicios unilaterales que permitan trabajar un lado del cuerpo y el otro.

Volviendo al ejemplo anterior, si el bíceps se acorta por el exceso de trabajo, enviará señales permanentes al sistema nervioso indicando que está contraído, y entonces, por la ley de inhibición recíproca, el tríceps se inhibirá.

A la larga, es posible que haya algunos problemas a la hora de extender el brazo, así como cierta tendencia postural a mantener el brazo parcialmente flexionado.

Por naturaleza, nuestro cuerpo es asimétrico. Por ejemplo, no contamos con las mismas dimensiones en las dos extremidades, y por ello, los niveles de fuerza tampoco son iguales. Seguro que habrás notado que tienes más fuerza con un brazo que con otro.

Esto no es nada raro: recuerda, somos asimétricos, tanto a nivel de estructura como a nivel de fuerza. Esto no quiere decir que las descompensaciones de las extremidades sean del todo naturales o saludables, pero sí es verdad que las acciones de nuestra vida cotidiana nos hacen desarrollar mayor fuerza en un brazo o en una pierna que en otro.

Por ejemplo, si somos diestros y nuestro hobby es jugar al tenis, es normal que nuestro brazo derecho tenga más fuerza que el izquierdo, ya que está recibiendo un estímulo que el brazo no dominante no recibe. Por lo tanto, este tipo de acciones crean desequilibrios, que a la larga pueden ser perjudiciales, llegando incluso a provocar lesiones.

Para ayudar a aumentar la simetría en los dos brazos o piernas, es conveniente realizar ejercicios unilaterales que permitan trabajar con el mismo peso y de manera individual un lado del cuerpo y el otro.

Entrena para evitar los desequilibrios musculares.

Por ejemplo, una buena elección sería sustituir en el press de banca la barra por unas mancuernas; incluso podrás beneficiarte si trabajas de manera unilateral un lado del cuerpo, y posteriormente el otro.

La manera más correcta para evitar estos desequilibrios es el trabajo específico del core, o cambiar los ejercicios en máquinas por peso libre. De esta manera, obligaremos a trabajar los músculos estabilizadores de la columna, fortaleciéndolos y evitando los desajustes.

Haz que tus piernas tengan la misma fuerza para evitar desequilibrios musculares

Como pasa con las extremidades superiores, en las extremidades inferiores también se crean desequilibrios, que si no se atienden y se intentan contrarrestar, provocarán serias lesiones que te tendrán apartado de tus entrenamientos por un tiempo.

Para compensar estas descompensaciones, será necesario trabajar de manera individual cada pierna, dándole prioridad a la pierna no dominante, ya que es la que debe soportar mayor carga de trabajo para intentar llegar al nivel de la pierna contraria.

Entrenamiento unilateral

Es un tipo de entrenamiento muy apto de cara a ser incluido en una rutina de entrenamiento, y sí que puede ser una buena opción para la mejora de estos desequilibrios, pero desde mi punto de vista, aunque sea eficaz, no es lo óptimo si el objetivo es corregir una descompensación, ya que, como he comentado, si nos centramos en trabajar más una articulación con respecto a la otra, en lugar de centrarnos en arrancar el problema de raíz, que en este caso suele estar causado por la dismetría, la mala técnica o la mala postura, únicamente estaremos poniendo un parche de manera transitoria.

No obstante, en el próximo número te mostraré una serie de ejercicios que podrás introducir en tu rutina de entrenamiento. Así que toma papel y lápiz y revisa tu rutina. Nadie tiene el poder de evitar todos los problemas en el gimnasio, pero tú tienes una ventaja. Ya tienes las herramientas.

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