Remco Evenepoel, el chico nuevo en la oficina

Piense en aquello que estaba haciendo cuando tenía diecinueve años. Vamos, le dejo unos segundos. Tic, tac. ¿Vale? Ahora elimine los calimochos, las fiestas, aquella novia tan maja con la que iba a estar siempre y que hoy sigue en Facebook para saber de sus tres hijos y su perro labrador. Ponga varias horas de entrenamiento diario. Ah, y el ser uno de los mejores ciclistas del mundo, claro.

Eso es Remco Evenepoel.

Oiga, no llore. En serio, no era mi intención…

(Miguel Induráin era campeón de España de aficionados, aun no había debutado como profesional. Pedro Delgado acababa de ganar una etapa en el Tour del Porvenir, también entre los amateurs).

Remco Evenepoel quiere conquistar Grandes Vueltas
Remco Evenepoel quiere conquistar Grandes Vueltas

Remco Evenepoel es pequeñito. Compacto. Cuerpo de escalador, de puncheur. Pura potencia que parece dispuesta a desbocarse en cualquier momento. Fisionomía de adolescente, todo rodillas y codos. En la tierra de los clasicómanos, Remco Evenepoel quiere conquistar Grandes Vueltas. En el equipo de las locomotoras humanas, Evenepoel busca crampones y un piolet para poder defenderse en las grandes cumbres. Y, mientras tanto, arrasa inmisericorde por terrenos ondulados.

Una imagen extraña. Su chasis diminuto acoplado sobre la bicicleta, sin demasiada ortodoxia en la postura. Y todos sufriendo a su rueda. Todos. Nada menos. Algo particular, hasta que te das cuenta de la edad que tiene el chaval. Y entonces lo comprendes. No es raro. Es único. 

(Eddy Merckx acababa de fichar por el Solo-Superia. Era campeón del mundo amateur y campeón de Bélgica en pista junto con Patrick Sercu, igualmente entre los jóvenes. Bernard Hinault está a punto de disputar sus primeras carreras profesionales con el Sonolor-Gitane de Jean Stablinski).

Remco Evenepoel es doble campeón de Bélgica (ruta y contrarreloj)
Remco Evenepoel es doble campeón de Bélgica (ruta y contrarreloj)

De Remco Evenepoel se empezó a escuchar allá por 2018. El chaval que asombra entre los juniors, el flamenco al que todos quieren sacar filiación. El sucesor de, el próximo tal. Doble campeón de Bélgica, ruta y contrarreloj. Doble campeón de Europa, ruta y contrarreloj. En línea sacó al resto casi diez minutos, por aportar datos. Y luego lo del Mundial. Doble campeón, claro, no hace falta ni decirlo. Pero el cómo. Caída a muchos kilómetros de meta, dentro del pelotón. Un afilador. Nervios, gritos, descolgado. Remco se levanta. Está a cola de carrera. Y empieza a hacerlo. A tirar. En solitario. Caza grupos, tipos en solitario, parejas. No pide ningún relevo. Ritmo sostenido, una crono contra todos.

A falta de veinte kilómetros se deshace de los últimos. Impotentes, incapaces de seguir a ese chaval que se les va un metro, luego dos, que en cada curva, en cada pequeña cuesta, pone más y más distancia entre él y los demás. Entre el elegido y los mortales. Al final casi dos minutos en meta. Seis victorias en seis campeonatos ese 2018. Tarjeta de presentación. Los juniors se me quedan pequeños. Estoy llegando.

(Fausto Coppi corre para la Legnano, y ya consigue algunas victorias menores en Italia. Susa, Arezzo, Casentino. Gino Bartali todavía no ha fichado por el Frejus, le faltan casi dos años para descubrirse ante el mundo en la Vuelta al País Vasco).

La presión. Bélgica encumbra rápido a sus ídolos. Es una mezcla de pasión y ansiedad. El país que ama al ciclismo, el que vive este deporte como si fuese una fiesta de identidades. Pero también el que no logra una victoria en el Tour de Francia desde 1976. Maertens y Pollentier hicieron lo propio en Vuelta y Giro doce meses más tarde. Desde entonces… nada. Angustia por el advenimiento, por el nuevo mesías. Han sido muchos, algunos sin el final más adecuado. Remco Evenepoel ficha por Deceuninck-Quick Step. Le llevaremos con tranquilidad, prometen desde la nación que gobierna Patrick Lefevere. 

(A Louison Bobet le faltaban tres años para correr con los mejores. Bretaña estaba, aun, invadida por los nazis. Jacques Anquetil, el pequeño príncipe, ya había ganado el Gran Premio de las Naciones, el Gran Premio de Lugano y el Tour de la Mancha).

Con solo 19 años, Remco Evenepoel ganó la Clásica de San Sebastián
Con solo 19 años, Remco Evenepoel ganó la Clásica de San Sebastián

Los comienzos son esperanzadores. Remco corre aquí y allá. Carreras pequeñas, Vuelta a San Juan, otras de nivel Pro Tour como el Tour de los Emiratos Árabes. Se defiende bien, sendos top ten en las cronos de ambas. Rueda magníficamente en solitario, pero tiene problemas cuando el pelotón es grande. Muy joven, muy inexperto. Todos recuerdan su historia, la del chico que jugó al fútbol hasta los dieciséis años, el que llegó a ser internacional con su país. Carece de base, tendrá que aprender, dicen. Pero ¿fuerza?… fuerza le sobra.

(Francesco Moser estaba corriendo el Baby Giro, que ganó por delante de Perletto. Giuseppe Saronni, su gran rival, ya había conquistado el Trofeo Pantalica, el Giro del Véneto, el Giro del Friuli, el Giro de Sicilia y los Tre Valli Varesine. Fulgurante. Incontenible. En Italia…)

Será en verano cuando despegue. Victoria en el Tour de Bélgica. Allí ganó la crono, sí, pero también una etapa inolvidable con final en Zottegem, descolgando a Campenaerts, recordman de la hora, entre curvas, repechos y lluvia. Exhibición. “Era como seguir una locomotora”, dijo su compatriota. Luego fue tercero en el campeonato nacional contrarreloj, ganó parcial en la Adriatico Ionica Race, medalla de oro en los europeos de crono (sí, un año más tarde de haber domeñado a los juniors hacía lo propio entre los pro). Increíble. Y aun quedaba lo mejor.

(Chris Froome está a tres años de debutar con Barloworld. Le faltaban cuatro meses para lograr su primera victoria. Segunda etapa del Tour de Mauricio, con final en Curepipe. Ganó al francés Richard Barret y a Mathieu Hedson, de las Islas Seychelles. Alberto Contador, ídolo de Remco Evenepoel, completaba su última temporada como amateur, logrando victorias en Montjuich, en Bidasoa, en Vuelta a Palencia).

Aprieta Remco Evenepoel en Murgil Tontorra. Sentado, sin descomponer el gesto. Aprieta con fuerza, y su compañero va quedando cada vez más y más atrás. Pasa por Igeldo, baja hasta el Boulevard. Ha ganado la Clásica de San Sebastián. Diecinueve años, el más joven de siempre. Hay que irse a los tiempos heroicos para ver a un ciclista imponerse en Clásica de nivel con esa edad. Luego acude a Yorkshire. Plata en crono, detrás del intratable Rohan Dennis.

A pesar de su juventud, Remco Evenepoel sabe qué es morder oro
A pesar de su juventud, Remco Evenepoel sabe qué es morder oro

En línea se sacrifica por Philippe Gilbert. Aprendizaje. Al noveno mes… descansó. Ahora espera 2020. Cuando siga formándose, ganando, epatando. Cuando continúe poniendo los cimientos de una historia aun por construir…

(No hay antecedentes. No entre los grandes. No a este nivel. Es único. Será, parece, lo que él quiera).

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