¿Qué aporta la Performance Upgrade 2.0?
A grandes rasgos, la última actualización de Bosch para el smart system incrementa notablemente el rendimiento de los motores Performance Line CX y CX-R. También incorpora nuevas funciones destinadas a mejorar el control en tramos técnicos y amplía la conectividad con dispositivos externos.
En el número 108 de nuestra revista ya explicamos detalladamente cada una de estas novedades. Ahora nos centraremos en lo realmente importante: cómo se perciben cuando salimos a rodar.
Más potencia, pero también más control
El dato más llamativo de la actualización es el aumento de potencia. Tras la irrupción del Avinox M1 y la llegada de los nuevos M2 y M2S, las cifras de rendimiento se han convertido en uno de los principales argumentos de venta dentro del mercado de las e-MTB.

Hasta hace poco, la potencia era una característica más, valorada junto al control, la autonomía o la naturalidad de la asistencia. Ahora parece que contar con las cifras más elevadas marca la diferencia, al menos desde un punto de vista comercial. Muchas marcas han tenido que reaccionar y Bosch ataca directamente este apartado con la Performance Upgrade 2.0.
Los motores Performance Line CX y CX-R pueden alcanzar ahora los 120 Nm de par y picos de asistencia del 600 %. Son cifras excelentes y suponen un salto importante respecto a la configuración original, aunque continúan por debajo de los registros del Avinox M2S, la referencia actual en este terreno, con hasta 150 Nm en el modo Boost y picos de 1500 W.
¿Significa eso que el aumento de potencia de Bosch resulta insuficiente? En absoluto.
Llevamos varios meses rodando con una Mondraker Crafty RR equipada con el Performance Line CX y, desde el primer día, hemos contado con todas las mejoras de la Performance Upgrade 2.0. Hemos podido probar a fondo esos 120 Nm y, sinceramente, nos han sorprendido.

De entrada, debemos reconocer que no necesitamos cifras desmesuradas para disfrutar de la montaña. Los 100 Nm de la anterior actualización ya nos parecían más que suficientes. Normalmente utilizamos los modos Eco y Tour+, además de reducir la asistencia para aumentar la autonomía. Con esta configuración podemos completar salidas de más de 2500 metros de desnivel con una sola carga de la batería de 800 Wh.
Sin embargo, ese extra de potencia se agradece en situaciones muy concretas, especialmente cuando afrontamos pendientes extremas. Para aprovecharlo, activamos los 120 Nm únicamente en el modo Turbo y probamos tanto la configuración de serie como diferentes ajustes personalizados.
Con los parámetros originales, el modo Turbo resulta muy potente y reactivo. Tanto que puede convertirse en un inconveniente sobre superficies técnicas o resbaladizas. Los 120 Nm ayudan muchísimo, pero obligan a ser precisos para evitar pérdidas de tracción o movimientos inesperados.
Aquí cobra sentido aquel conocido eslogan de Pirelli: “La potencia sin control no sirve de nada”. Bosch no se ha limitado a elevar las cifras de su motor estrella; también ha trabajado en la forma de gestionar toda esa fuerza. Y se nota.

De serie, el motor tiene mucha “patada” y puede resultar algo brusco. Aun así, permite pedalear a cadencias bajas para aumentar la tracción y mantener la bicicleta bajo control. Sin embargo, donde más hemos disfrutado de los 120 Nm ha sido reduciendo los niveles de Asistencia y Dinámica desde la aplicación eBike Flow.
Conviene entender bien qué modifica cada parámetro. La Asistencia regula la cantidad total de potencia que el motor añade a nuestro pedaleo. Al seleccionar valores positivos, la curva de potencia se desplaza hacia arriba: el sistema multiplica más nuestra fuerza y entrega una mayor asistencia con el mismo esfuerzo físico.
La Dinámica, en cambio, controla la reactividad y el tiempo de respuesta del motor al empezar a pedalear o cambiar de ritmo. Un valor elevado provoca una respuesta inmediata y agresiva al mínimo movimiento de los pedales. Un valor bajo suaviza la entrega y proporciona una sensación más progresiva y natural.

Con valores negativos en ambos parámetros —en nuestro caso, entre −2 y −3— y manteniendo la potencia máxima en 750 W, obtenemos una enorme cantidad de fuerza para superar pendientes extremas sin que la rueda trasera pierda tracción.
Este ha sido uno de los aspectos que más nos ha sorprendido. Normalmente, una potencia tan elevada resulta difícil de controlar. Con esta configuración hemos podido afrontar tramos realmente empinados, como una losa con una pendiente cercana al 35 %, incluso sobre terreno mojado. Algo impensable con otros motores de prestaciones similares.
Bosch ha trabajado mucho en la gestión de la potencia y creemos que esta es una de las mejoras más importantes de la actualización. No somos ciclistas pesados ni utilizamos habitualmente el modo Turbo, pero desde que instalamos la Performance Upgrade 2.0 lo hemos activado más que nunca.
Cuando aparece un reto en forma de trialera ascendente, el modo Turbo proporciona toda la fuerza necesaria, incluso a cadencias muy bajas, para superar pasos que antes parecían imposibles.
Por todo ello, el aumento de potencia de Bosch quizá no sea tan espectacular sobre el papel como algunos esperaban, pero sí resulta sensato, controlable y funcional. El Avinox M2S marca actualmente la referencia en cifras absolutas, aunque creemos que las cualidades de un motor no deberían reducirse a su potencia máxima.
Bosch también ofrece ahora un motor muy potente, pero, sobre todo, controlable. Podemos utilizar toda su fuerza cuando la necesitamos y regularla fácilmente para impedir que se vuelva en nuestra contra.
Extended Boost: hasta dos metros sin pedalear
El Extended Boost es otra de las funciones incluidas en la actualización. En esencia, determina cuánto tiempo continúa empujando el motor cuando dejamos de aplicar fuerza sobre los pedales.
La intensidad de este impulso depende del modo de asistencia, pero ahora podemos regular su duración. En la práctica, el sistema puede ofrecer hasta dos metros de asistencia adicional, permitiéndonos superar determinados obstáculos sin completar una vuelta entera de los pedales.

Además, se adapta automáticamente al terreno y a la intervención del ciclista para conseguir una conducción más fluida y evitar golpes bruscos de asistencia.
La función puede ajustarse entre 0 y 10, algo que agradecemos especialmente en zonas rotas. Resulta muy útil cuando circulamos por una regata o una grieta del terreno que va estrechándose hasta impedirnos completar el giro de las bielas. En esas situaciones, los pedales suelen golpear contra el suelo y obligarnos a poner pie a tierra.
Con el Extended Boost podemos continuar avanzando mediante pequeños movimientos de “contrapedal”, evitando que los pedales golpeen contra el terreno. En estos pasos hemos utilizado principalmente el modo Turbo. Sus 120 Nm permiten superar pendientes muy pronunciadas y el Extended Boost ayuda a hacerlo sin completar una pedalada convencional.
Para los tramos más complicados hemos utilizado valores de entre 8 y 10, obteniendo un empuje prolongado. Sin embargo, no siempre necesitamos tanta asistencia. En otros modos nos hemos movido entre 2 y 5 para conseguir una respuesta más natural al dejar de pedalear.

Otro de los motivos por los que nos ha gustado esta capacidad de regulación es que también permite ahorrar batería. En los modos de “supervivencia”, principalmente Eco y Tour+, podemos reducir el Extended Boost hasta valores muy bajos.
Si configuramos el modo Eco con el Extended Boost en 0, el motor deja de asistir en cuanto detenemos el pedaleo. En Tour+, el modo que más utilizamos, normalmente seleccionamos valores de entre 1 y 3 para recibir un pequeño impulso adicional sin prolongarlo innecesariamente.
Gracias a estos ajustes podemos ampliar la autonomía, uno de los grandes argumentos de los motores Bosch. Con el modo Eco ajustado en 0 y Tour+ en 2, hemos completado rutas de 60 km y 2600 metros de desnivel positivo conservando cerca de un 20 % de batería.
Para nosotros, la autonomía es fundamental en una e-bike. Por eso valoramos especialmente la posibilidad de regular el Extended Boost y ahorrar energía allí donde no necesitamos toda la capacidad del sistema.
Drivetrain Tensioner: respuesta inmediata
Otra de las novedades es el Drivetrain Tensioner. Esta función elimina prácticamente la holgura existente entre el motor y la rueda trasera, reduciendo el recorrido en vacío de los pedales y proporcionando una transmisión de potencia más inmediata.
Esto facilita, por ejemplo, los arranques en pendiente, los cambios de trazada y los movimientos precisos en senderos lentos y revirados.

En nuestro caso, lo hemos percibido especialmente cuando la bicicleta está parada o circula a baja velocidad. Antes, al iniciar la pedalada, notábamos un pequeño movimiento de las bielas antes de que la bicicleta comenzara a avanzar. Ahora la respuesta es prácticamente instantánea.
Lógicamente, se trata de un cambio positivo: cuando movemos las bielas es porque queremos desplazar la bicicleta. El pequeño retraso que existía anteriormente ha desaparecido y todo resulta más inmediato.
Gracias a ello podemos ser más precisos y trabajar con cadencias muy bajas en zonas técnicas. La bicicleta responde antes y permite superar los obstáculos con mayor eficacia.

Como contrapartida, durante los descensos percibimos algo más la presencia del motor. Al entrar en una curva cerrada y recolocar los pies para evitar que el pedal interior golpee contra el suelo, el sistema puede activarse y hacer girar ligeramente el plato.
No resulta molesto y el consumo que genera es mínimo, pero sí se percibe. Podemos evitarlo reduciendo el Extended Boost hasta 0, un ajuste que elimina este pequeño movimiento residual.
Trick Check: divertido, aunque prescindible
Otra de las funciones incorporadas es Trick Check. No aporta una mejora directa al funcionamiento del motor, ya que su cometido es detectar automáticamente saltos, wheelies y manuals, registrando datos como la altura, la distancia o la duración.

Cada vez que realizamos uno de estos movimientos, la bicicleta emite un aviso sonoro para indicarnos que lo ha registrado.
Es una función divertida, aunque en nuestra opinión aporta poco desde un punto de vista práctico. Durante los primeros días consultábamos la distancia y la altura de los saltos, así como el número de wheelies. Con el paso de las jornadas, sin embargo, dejamos de prestarle atención.
El aviso sonoro incluso puede llegar a resultar molesto, por lo que finalmente decidimos desactivarlo. El proceso es sencillo y puede realizarse desde la propia pantalla de la bicicleta.

Nuestra Mondraker Crafty RR equipa el display Kiox 400C. Para modificarlo solo hay que entrar en Ajustes > Configuración > Trick Check. Podemos desactivar completamente la función o eliminar únicamente el sonido, manteniendo el registro de los saltos sin tener que escuchar el pitido.
Live Data: más conectividad, aunque todavía limitada
Por último, Bosch introduce la interfaz Live Data, que permite conectar dispositivos externos al smart system mediante Bluetooth Low Energy.

Esto significa que podemos vincular determinados dispositivos Garmin a la e-bike y consultar en ellos algunos datos de la bicicleta. En el momento de realizar esta prueba, Garmin era la única marca compatible y la función se limitaba a los dispositivos Edge 850 y Edge MTB.
Los usuarios de otros modelos deberán esperar. En nuestro caso seguimos utilizando un Edge 830, por lo que no hemos podido conectar el GPS a la bicicleta ni valorar el funcionamiento de esta nueva interfaz.
Conclusión: una actualización lógica y muy aprovechable
Las novedades de la Performance Upgrade 2.0 son útiles, aunque quizá no resulten tan espectaculares como una parte del público esperaba.

En plena guerra de cifras, Bosch ha decidido continuar mejorando su motor y su ecosistema con funciones lógicas y prácticas. Los 120 Nm llaman la atención, pero lo realmente interesante es la facilidad con la que podemos controlar, personalizar y aprovechar esa potencia.
La regulación de la Asistencia y la Dinámica permite adaptar la respuesta del motor a cada terreno y estilo de conducción. El Extended Boost facilita la superación de obstáculos y también puede ayudarnos a ahorrar batería. El Drivetrain Tensioner mejora la precisión a baja velocidad y Trick Check añade un componente lúdico, aunque prescindible.
No creemos que la potencia máxima de un motor determine por sí sola su calidad. Preferimos una buena gestión de la fuerza, una respuesta controlable y una autonomía elevada antes que una cifra desmesurada difícil de aprovechar.
Sin embargo, también somos conscientes de que muchos usuarios buscan los números más altos posibles. Para ellos, quizá esta actualización pueda parecer insuficiente frente a motores que anuncian cifras superiores.
La mayoría de las mejoras introducidas por Bosch son coherentes, funcionales y fáciles de aprovechar, aunque poco llamativas desde un punto de vista comercial. La Performance Upgrade 2.0 no gana necesariamente la guerra de los titulares, pero sí consigue que el Performance Line CX sea un motor más completo, preciso y eficaz sobre el terreno.














