Entrevista con Franc Lluís i Giró, autor del libro «Gino Bartali: El hombre de hierro»

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Franc Lluís i Giró (Vilobí d’Onyar, 1978) es periodista, ciclista y un enamorado de la historia del ciclismo. Por ello escribe este magnífico libro sobre Gino Bartali, el gran ciclista italiano ganador de 2 Tours de Francia y de 3 Giros de Italia que salvó a unos 800 judíos sirviendo de estafeta para una red interreligiosa que luchaba por evitar que miles de judíos cayesen en las fauces del fascismo o del nazismo.

Entrevista: Asier Jiménez Larzábal

¿Qué tiene esta historia que atrapa a cada persona que se atreve a indagar en ella?

Lo tiene todo. Tiene a una gran figura del ciclismo, a veces tapada, sobre la que no se había contado mucho. Como compitió con Coppi y a los periodistas nos encanta explicarlo todo con dicotomías, a él se le dejó a la sombra de Coppi.  Bartali ganó un Tour en el 38 y otro en el 48, esto ya te pone en guardia, dices, esto no lo ha hecho nadie hasta ahora, solo Alberto Contador podría igualarlo si gana este año el Tour. Su caliz humano y el componente  de que en la batalla Coppi Bartali a él se le asigne el papel de conservador, de derechas, afín al régimen de Mussolini, hacen que la historia adquiera más profundidad al saber que era todo lo contrario, que iba a entrenar para ayudar a la red que intentaba salvar a los judíos. Lo tiene todo esta historia, cuanto más lees sobre esta historia, te enamoras más, queriendo reivindicar aún más la figura de Gino. Por eso también decidí poner su nombre en el título e incluso hablo de Coppi muy de puntillas, fue muy a conciencia. No quería caer en el error de explicar a Bartali como un prisma de Coppi, sin menospreciarlo.

¿Cómo la descubriste tú?

He intentado hacer memoria pero no sé cuándo descubrí esta historia. Sé que estaba ahí, en 2011 comencé a saber algunas cosas y comencé a investigar. Escribí un reportaje para la revista Sapiens de historia de 4 páginas. A partir de ahí, la editorial Dstoria leyó el artículo y, al cabo de unos años, me propusieron escribir el libro a partir del reportaje y recogiendo mucho más material y haciendo un contexto tanto deportivo como histórico. Tenía que contar que había una red que salvaba a unas personas amenazadas y por qué razón y por qué estaban amenazadas estas personas.

El libro está escrito con un enfoque bastante histórico, trata de huir un poco de la literalidad de la historia y está muy fundamentado en fuentes de historiadores, ex ciclistas de la época, miembros de la comunidad judía e incluso experiodistas. ¿Por qué elegiste este formato?

La idea era hacer un reportaje periodístico de 100 páginas, un lujo que hoy en día es casi imposible darse en prensa, el de poder tratar un tema más en profundidad y narrando muy bien los hechos, dando un buen contexto a la historia, es justo eso lo que pretendía. Quería hacer un reportaje en el que todo lo que digo está contrastado, en el que todo estaba bien atado. También tuve al principio la tentatción de novelarlo, pero pensé que era fallarle a Bartali, que su historia era tan buena que no hacía falta inventarse nada. Sencillamente tenía que contar los hechos tal y como fueron, muy al dedillo, bien conectado y con un hilo muy claro. Quería que cualquier persona que no hubiese oído nunca hablar de la historia  no le quedase nada por entender. Quería que cualquier persona que no supiese de ciclismo ni que supiese quién era Bartali se hiciese una fotografía mental perfecta después de leer el libro.

¿Qué te enamoró de Gino el ciclista y qué de Gino la persona?

De Gino el ciclista la capacidad de ganar y de competir en un momento tan complicado, de entregar su vida al ciclismo y  su tenacidad y persistencia. Cuando él gana dos Giros y un Tour, es ya una figura en Italia y llega la Segunda Guerra Mundial y se paran las competiciones podría haber tenido las sensaciones de dejarlo porque ya había ganado. A veces conoces a deportistas a los que no les gusta demasiado su deporte, pero son buenos y se dedican a ello, Gino era un loco de lo que hacía, que persistía y perseguía tener una carrera lo más larga posible y seguir ganando, ya con un Coppi fortísimo y en un deporte tan sacrificado como el ciclismo que es durísimo, más si cabe en aquella época.

De la parte humana, a día de hoy creo que esta historia no sería posible en el siglo XXI, el hombre se ha vuelto más individualista y egoísta, sería muy difícil que alguien se jugase la vida por otra persona. Es muy fácil verlo desde la comodidad del Siglo XXI, pero en aquel momento te podían detener, interrogar e incluso fusilar por intentar hacer lo que Bartali hizo, salvar a gente que no conoces para ayudar a gente inocente. Bartali lo hizo para ayudar a su amigo el cardenal Ellia della Costa, que le pidió que fuese el correo entre las organizaciones. Él se la jugó mucho, porque venía de una posición buena y no tenía por qué embarrarse en esta historia. Podría haberlo hecho de cara a la galería, pero pedaleó, sufrió y se desgastó sabiendo que se jugaba la vida y lo hizo todo por esa gente. Dió un paso adelante por su amistad y no lo contó nunca, aguantando que le colgasen el San Benito de fascista o de acérrimo al régimen. Morir sin decir nada nos da las claves de cómo era Gino, solo le contó algo, muy poco a su hijo Andrea.  Los periodistas solemos abusar de los términos “heróico” o “histórico”, pero en el caso de Bartali no solo son aplicables sino que casi se quedan cortos para describir su historia.  Esto fue una acción muy meditada, muy pensada y muy continuada en el tiempo, no fue cuestión de un día, ni solo ayudó un día, estuvo varios años jugándose la vida para intentar salvar a la gente.

Si tuvieses que ponerle banda sonora a una película de Gino que se hiciese a partir de tu libro, ¿Qué canciones escogerías?

Gino era super creyente y por título y letra hay una canción de los Beach Boys que se titula “God Only Knows”. El motor de su vida era la religión por eso elegiría esta canción. Luego elegiría alguna banda sonora más épica como la de La lista de Schindler o La Misión.

¿Crees que la rivalidad y posterior amistad de Coppi y Bartali es quizás una de las más grandes de la historia del deporte?

Creo que sí, yo también soy muy aficionado al basket y esta amistad Coppi-Bartali me recordó mucho a la historia de Bird y Johnson. Cuando Coppi muere, Bartali es una de las personas que acaba llevando el féretro. Dos figuras impresionantes que vivían una rivalidad muy fuerte acabaron siendo amigas y con una historia de camaradería muy bonita hasta el final. Hoy día eso se está perdiendo, no me imagino a Cristiano y a Messi con esta relación. Desde nuestro pequeño día a día a las grandes historias, el mundo está escorándose al individualismo por lo que las grandes amistades son cada día más fáciles de encontrar.

¿La muerte de Giulio y Serse, sus respectivos hermanos, es lo que unió definitivamente a Gino y a Fausto?

Sí, ambas muertes marcan mucho a los ciclistas. El sufrimiento que comparten les acaba uniendo, no es algo en lo que hubiese profundizado mucho, pero es una tesis que me parece correcta.

La victoria del Tour del 48, ¿cambió el destino de Italia tras el atentado de Togliatti?

Sí, el recibe una llamada del Gobierno italiano que casi le pedía que ganase el Tour para salvar el país, que estaba en plena ebullición tras el atentado de Togliatti y con tensiones sociales muy elevadas. Todos sabemos lo que pasa con el deporte, que a veces funciona muy bien como bálsamo, como pacificador social. En aquellos momentos el fútbol “nacía” y los deportes más seguidos eran el boxeo y el ciclismo. La gente se dividía entre “coppistas” y “bartalistas” y todo se seguía en los periódicos, en las radios, la tele y este triunfo consiguió ser muy beneficioso para apaciguar los ánimos, limar asperezas y cicatrizar heridas de una Italia que venía de una dictadura muy férrea.

Gino se aprovechó de su notoriedad para ayudar a los judíos, pero, ¿se sabe realmente si en algún momento su vida corrió peligro por esto?

 Sí, había un oficial fascista italiano que se olía algo y que veía movimientos raros, por lo que decidió vigilarlo, lo llamaron e incluso le                interrogaron tras encerrarlo algunos días en prisión. Al final no pudieron demostrar nada lo dejaron. Pero él seguramente en esos                      momentos debió pensar que el fin estaba cerca. Este es quizás también uno de los motivos de que callase. En España esto también ha                pasado, cuando has vivido el miedo tan de cerca, no quieres hablar. Es muy humano, tratar de intentar borrarlo, quería olvidar el                      sufrimiento vivido.

¿Volverán a llenarse algún día los bares italianos por la lucha de dos ciclistas locales? ¿se dividirá el país en dos como en los 30’ y los 40’?

Creo que hoy día la gran maquinaría del fútbol se lo come todo y creo que antes veremos ese fenómeno por culpa de los ESports que por el ciclismo otra vez, ojalá me equivoque. Además ya no serán bares será gente en su casa desde la televisión, la tableta o el portátil, conectados a Internet.

El fútbol lo ha fagocitado todo, ha pasado también con deportes como el baloncesto. También esto va un poco por figuras, en España hubo un gran boom a finales de los 80 y principios de los 90 primero con Pedro (Delgado) y luego con Miguel (Indurain) que hizo que repuntase el ciclismo. En Francia, yo que voy cada año al Tour, hace dos años con la eclosión de Bardet y Pinot, la gente te hablaba sobre ellos. Nibali es una figura en su país, pero no es tan importante como Coppi y Bartali. En Italia y en España el fútbol es tan bestia que se lo come todo. Hace unos años hice un reportaje para Panenka en el que buscaba países donde el fútbol no era el número uno. Solo encontré Bélgica como gran país europeo en el que el futbol no era el rey. Y aun así todo va cambiando.  El gran público de los bares hoy quiere a Cristiano o a Messi.

¿Cómo definirías al «Ginetaccio» en tres palabras?

Tenaz, leal y creyente.

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